Traductor técnico-científico y literario, Licenciado en Psicología y Doctor en Neuropsicología. Actualmente vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Antes de dedicarse de lleno a la Literatura, ejerció su profesión de Neuropsicólogo en diferentes Instituciones privadas. También se desempeñó como docente universitario en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires y fue Jefe del Departamento de Portugués en la Universidad Abierta Interamericana.

Escribe profesionalmente desde el año 1994, ha editado tres libros de cuentos: “Verdades en el laberinto” (1998), publicado por Editorial Nueva Generación; “Habitación Disponible” (2005), publicado por Editorial Dunken, y “Anotaciones del Destino” (2011), libro digital que fue lanzado de manera independiente.

“La comodidad de lo sólido” reúne los relatos más destacados de su blog junto con otros trabajos largos que no entraron en dicho espacio. El libro contiene 54 textos distribuidos en cuatro partes, según los estados de la materia. El lector se encontrará aquí con relatos plasmáticos, gaseosos, líquidos y sólidos; siguiendo la audaz analogía que hace el autor de acuerdo con el nivel de desintegración fantástica o de densidad realista de sus escritos.

Suele afirmarse que un libro es recomendable, algunas veces este enunciado es cierto, como en este caso.

Fernando Blasco

Presentacion libro

Humberto Dib la comodidad de lo solido portadaBARCELONA: Jueves 12 de diciembre, 20 horas, Café Librería Lletraferit, Carrer Joaquín Costa, 43, barrio del Raval.

BILBAO: Martes 17 de diciembre, 19 horas, La Librería de Deusto, Plaza San Pedro n° 4.

MADRID: Jueves 19 de diciembre, 20 horas, Champañería Librería María Pandora, Plaza de Gabriel Miró, 1, Las Vistillas.

SEVILLA: Sábado 21 de diciembre, 20 horas, Asociación Cultural La Imprenta, Calle González Cuadrado 22.

LONDRES: Viernes 3 de enero, 18 horas, Librería Book & Comic, 14 Pembridge Road, Notting Hill.

Relato: MIEMBRO FANTASMA

Olaf perdió el dedo índice de la mano derecha en un accidente con una sierra eléctrica, se lo cercenó cuando intentaba cortar un listón de madera para reparar los escalones de la entrada de su casa. Un mal movimiento y, zas, el dedo quedó reducido a un amasijo amorfo y macabro, no hubo forma de recuperar nada como para considerar la posibilidad de un reimplante. Sin embargo, en su vida la tragedia tuvo un impacto mucho menor del que imaginaron sus familiares, pues desde un principio -y por muchos años- Olaf negó que le faltase un dedo. Actuaba como si nunca hubiera sucedido nada. Cuando le preguntaban dónde estaba tal o cual objeto, solía indicar el lugar apuntando con su espectro inquietante, y hasta se lo llevaba a la nariz para rascarse cuando ésta le picaba. Decía que su índice estaba allí porque lo sentía, aseguraba que el error era de los que no podían verlo, siendo algo tan obvio. Psiquiatras, neurólogos y fisiólogos intentaron convencerlo de que se trataba de una ilusión de los sentidos, de una maquinación de la mente, en fin, de un miembro fantasma. Lo cierto es que el constante ataque de la Comunidad de los Completos acabó por desmoronar las convicciones de Olaf y lo abismó en una depresión fatal. Se sentía tan abrumado e inválido que no conseguía realizar la tarea más sencilla, como abrocharse la camisa o levantar un papel del piso. Al final, Olaf no pudo soportarlo, se disparó un tiro en la cabeza, jalando el gatillo con el dedo índice de la mano derecha, como era de esperar.

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One thought on “Humberto Dib”

  1. En este relato juegas con el personaje de Olaf, que tiene una felicidad fingida, los demás se encargan de hacer penosa su existencia. Un breve micro que deja una pregunta en el aire, ¿sería mejor dejarle cómo estaba? Final imprevisto, sorprendente. Mis felicitaciones.

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