El Museo de Historia Natural de Londres ofrece al visitante un recorrido por las diferentes etapas de la Evolución Humana a través de cuatro zonas dedicadas a esta disciplina. Bajo la pétrea mirada de Darwin, este museo se convierte en una delicia para toda la familia, pero sobre todo para los amantes de los dinosauros, que encontrarán una amplia gama de fósiles y reproducciones de las especies que hace miles de millones de años dominaron la tierra.

La cosmopolita ciudad de Londres recoge entre sus límites un sinfín de disciplinas que atraen la atención del viajero. Su transculturalidad es reconocida por el mundo entero, haciéndola una de las capitales más interesante del globo. Es la tierra de William Shakespeare, Virginia Woolf, Newton, Dickens … y lugar de investigación de unas de sus figuras más ilustres: Charles Darwin.

El museo de los huesos

Y bajo la atenta e histórica presencia de Darwin se sitúa este lugar que convierte a los visitantes en exploradores, arqueólogos, antropólogos, investigadores, biólogos, botánicos, paleontólogos y, por si fuera poco, los hace retroceder en el tiempo a su niñez más tierna para salir de allí impresionados por su contenido. El Museo de Historia Natural es uno de los mayores atractivos de la capital británica, y donde se exponen más de cincuenta mil millones de especies fósiles repartidos en cuatro zonas con diferentes salas cada una.

El edificio se sitúa en Exhibition Road , en el distrito de South Kensington y fue construido entre 1873 y 1880 siendo el Museo Británico una parte de este . Su fachada con ladrillado de terracota lo dotan de una sobriedad y elegancia propia de la época victoriana, aunque muchos londinenses lo califican como “feo” ya que alegan que Alfred Waterhouse, arquitecto encargado de su ejecución, no realizó su mejor obra. En 1963 se separa como sección independiente y en 1992 cambia su nombre formalmente (antes llamado Museo Británico, Historia Natural).

Las zonas, divididas por diferentes colores, diversifican su interés por las Ciencias Naturales y las agrupan en diversas áreas:

La zona azul

El museo de los huesos

De esta zona se destacan los fósiles de los dinosaurios y algunas reproducciones (del que hablaremos más adelante). Es el lugar estrella del museo, no solo por contener estos restos, sino por albergar una amplia colección de mamíferos y por la posibilidad de observar de forma interactiva su hábitat natural, su forma de comunicarse, su anatomía o datos históricos de los mismos.

La zona verde

Situada a la derecha del gran Hall, se encuentra esta zona dedicada a la ornitología, fósiles marinos, gemología, especies locales y una gran colección de insectos.

La zona naranja

El museo de los huesos

Es la zona más novedosa del museo, y en ella se encuentra el centro de investigación Darwin. Aquí podremos apreciar especímenes conservados en formol que no están expuestos en las salas anteriores, diversas mesas de investigación (incluso podremos ver a profesionales trabajando) y muchas especies botánicas repartidas por sus estantes.

La zona roja

El museo de los huesos

Esta zona presenta una autentica sensación multisensorial para el visitante. Podremos contemplar como la tierra presenta un gran campo de estudio y como esta se ha manifestado a través de los tiempos; Volcanes, desastres, ciencia, evolución humana… aquí también se encuentra la tienda de regalos, cafetería, restaurante…

Como antes mencioné, no hay sala que pueda compararse con la zona azul y el espacio dedicado a los dinosauros. Estos han logrado hacerse un hueco en la memoria de muchísimos jóvenes que al igual que yo, crecieron con las películas de Jurassic Park hace 25 años y vieron como los directores de cine los mostraban de cara al público. Crearon, además de un éxito en taquilla; todo un despliegue de creatividad a la hora de utilizarlos en marketing para desarrollar libros, videojuegos, nuevas sagas, etc.… Entrar en el museo es comenzar a revivir esa ilusión por los dinosauros que antaño nos divertía … y nos aterraba.

En el hall principal se encuentra un enorme Diplodocus al que bautizaron como Dippy y aunque sea una reproducción, este inquilino está actualmente de gira para promocionar el museo por el Reino Unido y que finalizará a finales del 2020. En su lugar, es el grandioso esqueleto de 25 metros de una ballena azul el que preside la entrada del museo hasta que de nuevo llegue el carismático dinosaurio.

El museo de los huesos

Los pasillos de la zona azul están llenos del entusiasmo de los niños; Tal es la impresión que causa esta parte de la visita que tan solo al entrar en la sala, uno se topa de bruces con una reproducción robotizada de un Tiranosaurus Rex. La ferocidad y el temor que puede inspirar no es comparable con la admiración con la que decenas de niños se arremolinan alrededor del animal mecánico, ansiosos por contemplar la hostilidad que inspiran sus movimientos y el conmensurable tamaño a escala real que poseía.

El museo de los huesos

La sobriedad victoriana de esas paredes se fusiona perfectamente con los fósiles, perfectamente ensamblados y conservados. Un gallimimus situado a una altura de dos metros, un estegosaurio frente la pared, cráneos de torosaurus y triceratops o diferentes maquetas de como sería un nido con sus huevos son, entre otras, motivos de asombro para el visitante. Las vitrinas guardan diferentes cuadernos con bocetos, investigaciones y emplazamientos de esos hallazgos, así como el material que es usado por los arqueólogos para sus excavaciones; recogida, limpieza, transporte…

Sin duda alguna, los visitantes se pirran por estos huesos

Offtopic: El verdadero Raptor

El museo de los huesos

Aquellos que visualizaron las diferentes películas de Jurassic Park o Jurassic World recordaran que uno de sus depredadores mas famosos son los Velociraptores; veloces bestias con garras afiladas y un instinto asesino que inspiraba un profundo temor entre los personajes de la saga. Pues bien, en realidad el cinematográfico dinosaurio es en realidad un Deinonychus (del griego “garra terrible”), un animal con plumas y un poco mas pequeño del que vemos en los filmes. El auténtico Velociraptor tiene un tamaño mas propio a un pavo, pero con la ferocidad del homónimo hollywoodense… quizás, Spielberg encontró más aterrador al Deinonychus, y por ello, le cambió el nombre al de Velociraptor… claro, mola más.

                                                                                              Daniel Perez Madueño

Imágenes: Daniel Perez Madueño

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