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Hace un par de años me invitaron a la comunidad de Zaragoza, esta comunidad pertenece al municipio de Naranjos Amatlán, en el Estado de Veracruz.

En esa ocasión yo quería primero conocer la comunidad de la que había escuchado mucho y también hablar con don Juanito, que es uno de los músicos de varias de las danzas tradicionales. La idea era curar (hacer un ritual) unas máscaras que posteriormente me traje a Madrid, hicieron un ritual que conservo en mi memoria y en algunos videos que quizá en algún momento comparta, aunque por ahora los conservo como parte de un tesoro que me ha sido compartido con mucho cariño.

Conocí aparte de don Juanito a más personas, entre ellos al primo güero, que en realidad se llama Asencion Carpio, pero a él le gusta que le digan güero. En esa ocasión danzó con una de las máscaras que me traje a Madrid, y nos contó algunas anécdotas sobre la danza, sobre algunas figurillas encontradas en la milpa y sobre cosas cotidianas.

Gracias a las tecnologías hemos mantenido el contacto, y me han compartido fotos de las danzas en cada celebración, hemos compartido largas conversaciones sobre los cambios que se están dando dentro de las tradiciones y como la modernidad (así dice güero) quieren borrar lo que era autentico de ellos.

Intentar conservar las tradiciones no es fácil, se enfrentan a las autoridades que a costa de las tradiciones de los pueblos quieren hacer festivales, en las que presentan las danzas rituales como espectáculo, intentando cambiar la vestimenta tradicional por colores de partidos políticos, donde además las propias comunidades tienen que pagar su transporte y perder un día de trabajo en la milpa. Cuando lo que en realidad se necesita para conservar las tradiciones, son instrumentos, son espacios para que los jóvenes aprendan los sones de las danzas, ya que la mayoría de los músicos son personas muy mayores.

Cuando Juan me pasó el numero del güero y hable con él, lo primero que me dijo fue:  yo le voy a contar lo que he vivido, se lo voy a contar para que los demás conozcan cómo era y para que no dejemos que esto se pierda, porque es parte de nosotros, crecimos con esto y si lo dejamos morir, nadie después lo va a recordar.

La danza de rebozo o Monarca se baila en varias comunidades sobre todo de la Huasteca Baja, pero también en otros municipios que colindan con esta zona. El origen de la danza no está del todo claro, tampoco en qué año llegó a estos lugares, como veremos a continuación en el relato del güero, cada comunidad la sitúa en fechas diferentes y cada comunidad la aprendió de otras comunidades.

Esta es una danza ritual que esta dedicada al maíz, pero que se baila en los festejos navideños que van desde el 12 de diciembre (día de la virgen de Guadalupe) hasta el 6 de enero.

Por relatos de otras personas de diferentes comunidades, sé que era frecuente que el espíritu de la danza tocara siempre a una mujer, en otras comunidades esta mujer tenía el poder de curar enfermedades, de curar brujerías y dar recados de los muertos a sus familiares, también como veremos en el relato, este espíritu daba nuevos sones y pasos de la danza. También he podido documentar que no todas las comunidades que tienen esta danza eran visitadas por el espíritu, es así como se decía que cuando el espíritu elegía una comunidad era porque se cumplían con sus mandatos.

A través de conversaciones con gente de al menos seis comunidades, he podido concluir que este espíritu hace años que no se manifiesta, la mayoría de las personas me contaron que esto se debe a que ya la gente no cree en esas cosas y también porque los abuelos se fueron muriendo y no dijeron a nadie que era lo que se hacía.

La danza del rebozo o Monarca la empecé a bailar a los siete años ahora tengo 63, desde chicos nos enseñaron todo lo que se debe hacer, cómo se debe de empezar y cómo se debe terminar, así estuvimos un año, ya después de ese año nos llevaron a hacer la ofrenda.

En la ofrenda participaban todos, las mamás, las hermanas, esposas, se les citaba tal fecha, era el veintiuno de septiembre -cada año se hacía la ofrenda-. Se mataban pollos, gallinas y gallos rojos, todos tenían que ser del mismo color, porque eso era lo que pedía la danza. Se hacía de toda variedad de comida, agua, café, aguardiente, atole de maíz de tres tipos, agrio, dulce y solo de masa, se ponía en una mesa todo y antes comer se le danzaba.

Había unos sones especiales y danzábamos alrededor de la mesa y ya terminando se invitaba a comer a todos, a toda la familia de los bailadores. Lo que quedaba de la ofrenda se repartía entre la familia de los bailadores y músicos, lo que quedaba para tirar se llevaba a un lugar destinado para eso (lugar sagrado).

La ofrenda se le hacía al maíz, porque el espíritu de la danza es el espíritu del maíz. La danza de rebozo solo se baila en diciembre, en las peregrinaciones de la virgen y en las posadas, también en el día de reyes cuando se levanta el niño de la cuna y se pasea por toda la comunidad, ese es el último día que se baila. Después del último día, se guarda en un baúl de madera todo lo que usan los bailadores.

Antes el bonete era de cuero de vaca, cada año se mojaba un poco en agua y se ablandaba para darle forma, entonces lo forrábamos y le poníamos flores para el día de la ofrenda. Le decimos flor y lleva tres colores verde, blanco y rojo (tiene forma de abanico) ahora el bonete se hace de papel cascaron y se forra de papel metálico color verde, también lleva un espejo grande en el centro y dos más pequeños a los lados -la vedad no sé lo que significan- algunos le ponían lentejuelas para que le diera más vistosidad, en la cabeza nos ponemos un pañuelo rojo y en la espalda el rebozo, así como si fuera una capa.

El bonete lleva en la parte a tras siete listones de colores verde, blanco, rojo, amarillo, anaranjado, azul cielo y morado. Los listones cuelgan largos por la espalda del bailador, los colores representan los días de la semana, además llevan un abanico en la mano con los mismos colores del bonete. Los sones de la danza no han cambiado, desde que yo recuerdo son los mismos.

La danza está compuesta por catorce integrantes, son dos filas de cuatro bailadores con un portero al frente, en medio va el capitán y la monarca (la monarca es un hombre vestido de mujer, también se le llama mariquita) y, los sones son tocados por dos músicos con un violín y una jarana. El capitán tiene que saber bailar todos los sones, él es el que guía al grupo y debe saber bailar tanto con la fila derecha como con la izquierda, además tiene que ir de adelante a atrás de las filas vigilando que los bailadores llevan el mismo paso, ya que, sino el zapateado se escucha disparejo, en algunas ocasiones la monarca también apoya en esto y va marcando el paso a los bailadores de atrás. La vestimenta que se usa es la ropa que cada bailador elige, lo único que llevan del mismo es el bonete, abanico, pañuelos y los rebosos que son los tradicionales, aunque a veces son de diferente color.

En la casa donde se hacia la ceremonia era donde se guardaba el baúl de madera donde estaban las cosas de la danza, ahí había una señora que ya falleció, doña Teresa Pascual se llamaba. Ya en la noche de la ofrenda, pasan cosas que a veces uno cree ¿verdad? esa señora se extasiaba como dicen y empezaba a hablar en huasteco (tenek), los músicos eran los encargados de hablar con ella, en ese entonces el que tocaba el violín era Eligio Hernández y el que tocaba la Jarana era don Estanislao Reyes, ella les empezaba a decir que era lo que quería o lo que se debía de hacer. A veces empezaba a chiflar, cosa extraña porque muchas mujeres no saben chiflar y ella solo entonces chiflaba y ya entonces empezaba a decir que era un son nuevo que ella quería que practicáramos y les decía a los músicos que tocaran hasta que salía, ella así con los ojos cerrados y ya cuando salía el son, entonces ella empezaba a bailar así siempre con los ojos cerrados, entonces ya bailábamos nosotros los pasos. También hablaba y nos decía que era el espíritu del maíz kij´lab (el espíritu de la danza), nos decía que la tradición no se olvidara.

Recuerdo que el espíritu la tocaba siempre de noche, a veces ya así casi oscureciendo y otras veces más tarde. El espíritu de la danza tocaba a la señora también otros días, no solo el día de la ofrenda. Entonces cuando la tocaba el espíritu, mandaba a traer a los músicos y todos los bailadores. Nos reunían el día que fuera, llegaban todos y estábamos ahí esperando a que ella dijera a los músicos primero y luego ya cuando tenía el son con la música, ya bailaba y nosotros también. Recuerdo que íbamos los chamacos que apenas empezábamos, también iban los muchachos y los señores ya grandes y casados. Entonces nos reuníamos con respeto.

Algunos de los sones tienen nombre, otros no. Hay sones para cuando esta puesta la ofenda, sones de camino que son los que se bailan cuando se va de camino en peregrinación con la imagen de una casa a otra, hay sones especiales para cuando se le están trenzando la trenzas a la mujer que es la monarca (este personaje es un hombre). El vestido de la monarca era de tres colores verde, blanco y rojo, del mismo color que las flores del bonete de los bailadores. Era un vestido grandote con olanes tipo enagua que le dicen. También llevaba su sombrerito y sus trenzas. La Monarca la representaba un hombre porque antes las mujeres no bailaban solo era cosa de hombres, a las mujeres les daba pena (vergüenza).

Cuando yo empecé a bailar ya esa danza llevaba añisimos, dicen que la fueron a traer a un lugar que se llama Ojital que pertenece a Tamiahua. El musico que tocaba el violín y el de la jarana eran chamacos cuando fueron hasta allá a aprender, ahí les enseñaron a tocar y a bailar, de ahí se trajeron todo lo de la danza. Ya cuando empecé yo a los siete años, eso hace 53 años, había muchos que habían sido capitanes y ya estaban viejos, habían empezado desde chamacos también. Ya después los músicos de otros lugares venían a Zaragoza a aprender los nuevos sones que daba el espíritu. Tampoco en todos los lugares llegaba el espíritu de la danza, en Zaragoza pues llegaba, creo que le gustaba este lugar.

Me gustaría que todo esto que te cuento lo conozcan los demás. Escríbelo bien redactadito para que la gente vea que esta tradición no se tiene que perder.

                                                                                                                  Aracely S. Cruz

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