«Hollywood, como industria, tiene cierta ambivalencia a la hora de pronunciarse sobre estos asuntos. Cuando la buena marcha de tu negocio depende del éxito en el mercado internacional, no quieres crear controversias e Israel es un tema muy controvertido».
Danielle Berrin, periodista del diario de Los Ángeles The Jewish Journal. Julio de 2014.

“Estoy furioso con algunos judíos”, dijo Marlon Brando en 1996 en el show de Larry King emitido en la cadena CNN. El actor, por aquel entonces de 72 años, que se declaraba contrario al antisemitismo, hizo saltar chispas al manifestar públicamente que Hollywood estaba “dirigido por judíos” que “deberían mostrar algo más de sensibilidad por los grupos de inmigrantes que sufren discriminación”1.

No es ningún secreto que la industria de Hollywood tiene un largo historial de activismo a favor de la causa judía. Por ello, semejante muestra de indignación por parte de Brando fue duramente criticada, cosa que no ha cambiado en nuestros días. De hecho, The Hollywood Reporter publicaba la semana pasada un reportaje titulado “Regla Número uno: hable de cualquier tema político en Hollywood… excepto de Gaza”, en el que se señala que en la meca del cine existe una “atípica” reticencia a hablar de lo que está sucediendo entre Israel y Palestina2.

En dicho reportaje se alude al hecho de que los altos directivos de Hollywood, en gran parte judíos, son políticamente afines a Israel desde hace décadas y consideran que los artistas que manifiestan públicamente su apoyo a Palestina “están desinformados”. Es por esto que algunos de ellos, como Rihanna o Selena Gómez, han sido obligados a rectificar por difundir mensajes relativos a la ofensiva en Gaza. En el caso de la primera, uno de sus representantes tuvo que intervenir debido al aluvión de críticas recibido por publicar un mensaje en su cuenta de Twitter con el hashtag #FreePalestine. Otros, como Javier Bardem han podido manifestar su opinión sin ser obligados a rectificar, pero el hecho de que exista esta censura en un escenario como es Hollywood, en el que los artistas han apoyado diversas causas humanitarias a lo largo de su historia, da en qué pensar.

maria 1

“No hay lugar para los antisemitas en Hollywood”, afirma el periódico suizo Neue Zürcher Zeitung en su artículo “Die jüdischen Wurzeln von Hollywood” (“Las raíces judías de Hollywood”). Tal es el caso de Mel Gibson, detractor confeso de la comunidad judía. Sin duda tal comportamiento es claramente reprobable, mas cabe preguntarse si la élite  judía presente en los altos cargos de la industria del cine se beneficia de la persecución del antisemitismo para mantener su posición3.

El artículo del NZZ parte de un interrogante que es prácticamente vox populi: ¿por qué razón los judíos son grandes artistas de cine? Para Rob Eshman, redactor jefe del The Jewish Journal, es una cuestión de identidad. “En los días festivos nos contamos nuestra historia. Los judíos entienden que la historia de los hombres puede reunirnos e inspirarnos”. Sea cual sea su secreto, es innegable que el cine europeo brillaba con luz propia gracias al talento de los cineastas, productores y actores judíos hasta la llegada de Hitler al poder, momento a partir del cual los estudios cinematográficos de Berlín y Viena pasaron a manos de producciones destinadas a exaltar el nazismo. Grandes nombres del cine como Fritz Lang u Otto Preminger comenzaron su éxodo a Estados Unidos, guiados por la esperanza de que el sueño americano era posible. Un sueño del que Hollywood se benefició ampliamente gracias a la llegada de numerosos y brillantes inmigrantes que cambiaron sus nombres para adaptarse al nuevo país, pero no sus ideas, las cuales fueron y siguen siendo su gran fuente de inspiración. El manager de espectáculos Lew Wasserman se refirió a este fenómeno como “Dress British, think Yiddish” (“viste británico, piensa judío”), en referencia a la elegancia de los artistas judíos y al fuerte apego a la historia de su pueblo, que había sufrido un nuevo varapalo. El creciente antisemitismo en Europa, que desembocó en el holocausto a cargo de los nazis, quedaría para siempre en la memoria del mundo entero, y en concreto, de la minoría judía estadounidense. Una minoría que necesitaba, más que nunca, hacerse fuerte.

A día de hoy es prácticamente imposible pensar en personajes famosos del mundo del cine sin mencionar a un solo judío. En sus manos está la fórmula del éxito, como venimos viendo continuamente en las galas de los Oscars. En concreto, la premiada “Argo” de Ben Affleck fue definida por el previamente citado Rob Eshman como “una película judía: un tipo llega a una tierra extranjera, libera a los oprimidos y los guía hacia la libertad, ¡es la historia de Moisés!”.

 maria 2

La exaltación de la historia y los valores del pueblo judío, en especial tras el genocidio perpetrado por los nazis, es una respuesta lógica a un hecho terrible que ha dejado heridas abiertas. Sin embargo, también ofrece el caldo de cultivo perfecto para un peligroso dogmatismo que puede desembocar en muchos casos en un fanatismo exacerbado. Un fanatismo que no se reduce a la reivindicación de los derechos de los judíos por parte de los mismos ante quienes no lo son, sino a la constante lucha entre los propios colectivos judíos. El sionismo, que defiende que Israel es la verdadera patria de los judíos4, se ha desarrollado a lo largo de los años en numerosas vertientes y encontró, en especial en sus inicios, oposición en otros movimientos. Tal es el caso de Neturei Karta5, un grupo de judíos ortodoxos de Jerusalén que se negaron (y se niegan) a reconocer la autoridad del llamado Estado de Israel. Para los integrantes de este movimiento antisionista, “los verdaderos judíos están en contra de expropiar a los árabes de sus tierras y sus hogares. De acuerdo a la Torah, la tierra debería serles devuelta” y “el mundo debe saber que los sionistas han tomado de forma ilegítima el nombre de Israel y no tienen derecho a hablar en nombre de la gente judía”. Por supuesto, esta postura es considerada antisemita por el sionismo dado que niega a los judíos su derecho de nacimiento a poseer la Tierra Prometida.

Sea sionismo o judaísmo lo que se reivindique, cualquier forma de fanatismo genera un ardiente conflicto que condiciona la percepción de los ciudadanos que viven inmersos en la guerra sobre lo que significa ser judío. Pero este problema adquiere una nueva dimensión  cuando hay cámaras de por medio; alejándonos un poco del cine pero continuando en el mundo del espectáculo, podemos ver un claro ejemplo en el caso de Dana International, la artista de origen hebreo y yemení que en 1998 fue elegida por la televisión de Israel para representar a su país en el Festival de Eurovisión que se celebraría en Birmingham (Reino Unido)6. Dana International era el nombre artístico de Sharon Cohen, una cantante transexual cuya selección como participante para dicho festival se convirtió en una cuestión política de primer orden. La ultraortodoxia israelí trató de impedir su actuación mediante amenazas de muerte y protestas en el Parlamento Judío. No obstante, finalmente Dana resultó vencedora en el concurso y su triunfo aquel 9 de Mayo del 98, además de quedar próximo al aniversario de la proclamación del Estado de Israel, fue interpretado como una victoria para el colectivo LGTB, en especial en su país. La aclamada campeona  declaró que no necesitaba los consejos de sus censores para sentirse aceptada por Dios, aludiendo a que era “tan judía como ellos” y que tenía su “propia relación con el Señor”,  lo cual siguió echando leña al fuego de la ira de los colectivos más conservadores del país7.

 maria 3

16 años después, ese fuego sigue ardiendo con fuerza y sus ascuas se dejan sentir en los medios de comunicación. Recientemente, el presentador televisivo de origen judío Jon Stewart fue acusado de ser “un judío que se odia a sí mismo” por el comentarista de radio Mark Levin, de ideología conservadora, tras hablar de las diferencias tecnológicas entre Israel y Palestina mediante una sátira que le ha reportado numerosas críticas. Tras utilizar los ataques que recibe cada vez que habla de Israel o Hamás como broma en su siguiente programa, Stewart dio a entender que quizás es mejor acogerse al silencio para evitar problemas. Y es que las llamas de la polémica están lejos de extinguirse. Seguirán crepitando entre israelíes y palestinos y entre los propios integrantes del colectivo judío hasta que caigan en la cuenta, como escribió el pedagogo brasileño Paulo Freire, de que “nadie puede ser auténticamente, prohibiendo que los otros sean”8.

María Valhallen

Referencias

1. Marlon Brando acusa a los judíos de Hollywood de falta de sensibilidad: http://elpais.com/diario/1996/04/07/cultura/828828006_850215.html
2. ¿Por qué las estrellas de Hollywood eluden hablar sobre Gaza?: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/07/140723_israel_gaza_palestinos_hollywood_silencio_jg.shtml

3. Die jüdischen Wurzeln von Hollywood: http://webpaper.nzz.ch/2013/02/24/gesellschaft/K4BYM/die-juedischen-wurzeln-von-hollywood?guest_pass=1ac87ae5f7:K4BYM:e8f4d6aeec10c756584a98762aaead3db0ddd455

4. Zionism, Encyclopaedia Britannica: http://global.britannica.com/EBchecked/topic/657475/Zionism#

5. What is the Neturei Karta? : http://www.nkusa.org/aboutus/index.cfm

6. Dana International – La revolución eurovisiva de los noventa: http://www.eurovision-spain.com/iphp/biografias_ver.php?id=849

7. Polémica victoria de Dana International en Eurovisión: http://elpais.com/diario/1998/05/11/radiotv/894837625_850215.html

8. Freire, Paulo: Pedagogía del oprimido, 1970: Capítulo II, p. 93

Imágenes

http://www.cinemanet.info/wp-content/uploads/2012/03/La-Lista-De-Schindler-In02-DVD.jpg

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/5d/Bundesarchiv_Bild_102-08538,_Fritz_Lang_bei_Dreharbeiten.jpg

http://www.mercaba.org/Enciclopedia/E/estrella%20David.jpg

http://img-fotki.yandex.ru/get/5603/93857791.243/0_1a313b_7ad73af7_orig.png

 

   Send article as PDF   
anthropologies

3 thoughts on “8. Hollywood: Luces, Cámara… ¡Tradición!”

  1. excelente artículo!!, me encantó la manera de aproximarse al tema de las representaciones y de como la «industria cultural» moldea , en cierta forma, nuestras percepciones. enhorabuena!!

  2. No está mal el artículo, pero no me gusta nada el hecho de que se hable sin paliativos de la persecución nazi de los alemanes judíos usando términos como “genocidio” y “holocausto”, pero se evite en todo momento posicionarse del lado de la víctima en el caso del drama palestino, utilizando términos como “ofensiva de Gaza” en vez de “masacre de civiles y niños” (más de 2.000 en sólo 3 semanas) en un contexto de ocupación militar y asedio constante.

    Supongo que las cientos de películas sobre nazis nos ha dejado muy claro quiénes eran los malos malísimos y quiénes las víctimas inocentes (sin nada que reprocharles) en ese caso, pero en cambio, la inexistencia de películas donde trate al sionismo como primer y último culpable del drama palestino, los cuales llevan sufriendo más de medio siglo una constante ocupación, opresión, masacres y apartheid; y a Hamas, la OLP y las intifadas como consecuencias-respuestas lógicas a tal barbarie, deja el campo libre a tratarlo como un “tema político” o como un “conflicto”, donde, por lo visto “no hay ni malos ni buenos”, y “ninguna víctima es totalmente inocente”, por lo que no es recomendable posicionarse o usar determinados términos claramente parciales…

    Habrá que esperar 100 años, cuando se hable de los “supervivientes del sionismo” para que se hagan tales películas (o no, puesto que Hollywood no tiene por qué estar entonces en las manos adecuadas)

    PD Ha habido más genocidios que el judío en la historia de la humanidad, pero ninguno tan explotado como éste ¿por qué?. Recomiendo la lectura de “la industria del Holocausto” : http://vho.org/aaargh/fran/livres10/FINKindespa.pdf del judío, Norman Finkelstein

    PPD Aunque muchas personalidades se han atrevido a hacer bromas o verter propaganda y mentiras sobre varios grupos étnicos o religiosos (sobre todo contra los musulmanes), a cualquiera que ose hacer un chiste sobre el Holocausto, que se atenga a las consecuencias; como ocurrió con Nacho Vigalondo por sus chistes: http://www.autocritica.es/index.php/instrumentalizacion-del-holocausto-2

  3. Mil gracias, Bea. Me alegro de que te haya gustado. En efecto, la «industria cultural» como muy bien apuntas puede llegar a condicionarnos. Tengo que decir que dejé fuera del análisis a los judíos ateos presentes en Hollywood, los «renegados» de los valores imperantes que expuse a lo largo del artículo, pero la temática se me iba a dispersar. En cualquier caso, me alegro de que te haya gustado 🙂

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.