Desde un punto de vista sociocultural se podría diferenciar entre tribus urbanas atemporales o habituales y efímeras o contemporáneas.

Paseando por la calles de cualquier ciudad nos podemos encontrar con jóvenes y menos jóvenes que nos llaman la atención por tener unas características peculiares o ir agrupados/as en relación a determinadas demandas socioculturales y comportamentales. La forma de vestir, apariencia física o el modo con el que se expresan son varios de los elementos que los pueden delatar a simple vista, diferenciándolos de los que podríamos denominar “la norma”. Existen infinidad de ellas con singularidades propias dando lugar a una amplia taxonomía en relación a los cambios generacionales, con una simbología aparente y sentimientos de pertenecía o identitarios a un grupo.

Todas estas tribus van unidas a estilos de vida, tendencias musicales, modas comerciales o productos concretos que dinamizan y prolongan su existencia en determinados grupos (nosotros) a lo largo del tiempo mientras se van adquiriendo destrezas sociales (yo). Son momentos donde se producen las crisis de identidad que marcan el paso a un tipo de edad, que lleva a buscar nuevas formas de identificación social que nos renueven como personas. Para esta renovación limitamos de forma voluntaria nuestra libertad como humanos, para poder ser aceptados por una comunidad o grupo, convirtiéndonos en esclavos/as voluntarios. Por tanto, desde un punto de vista sociocultural, se podría diferenciar actualmente entre grupos o tribus urbanas atemporales o habituales y efímeras o contemporáneas.

Las atemporales o habituales son aquellas que están relacionadas con elementos que han marcado a generaciones desde los años 20 hasta los 90 aproximadamente, dado valores, objetivos y elementos que reflejan una actitud o norma universal en las interacciones socioculturales, pero aparentemente fuera de las dinámicas contemporáneas sujetas a transitorias modas, nuevas tecnologías o estilos de vida preestablecidos por los agentes comerciales actuales. Son grupos abiertos en su mayoría.

En esta primera categoría podríamos englobar, a modo de pequeño resumen, a los darks u oscuros asociados a estilos musicales de rock gótico o grupos como The Cure y literatura de vampiros a lo Brad Stoker. Frikis relacionados, por lo general, con la informática, videojuegos, juegos de rol, ciencia ficción, series, etc. Una serie muy popular, Big Band Theory, los describe cuidadosamente. Góticos influenciados por el Romanticismo del siglo XIX, con personajes como Lord Byron y Mary Shelley. Escuchan rock gótico, death-rock o música industrial de grupos como Joy Division, Dead Can Dance, Lacuna Coil, etc. El Grunger que proviene de un movimiento originario de Seattle de principios de los 90 con la denominada Generación X, con influencias de grupos como Nirvana, Mudhoney o Pearl Jam que se revelan en contra de la sociedad consumista. Raperos, que toman su nombre de un término procedente de los suburbios de las ciudades en protesta social y crítica al sistema más allá de la música, abarcando otras artes como la pintura o el verso. Destacan los raperos, entre los más comerciales, Eminem o Sniper.

Hippies que son característicos de los años 60. Escuchan rock psicodélico, practican la revolución sexual, el activismo y el consumo de drogas como el LCD. Adoptaron un modo de vida comunitario, con el amor y la paz como los valores principales renegando a los nacionalismos y a las guerras como demostrarían frente a la de Vietnam en contra de Nixon. Durante su auge tendrán lugar festivales de música tan importantes como Woodstock con la participación de John Lennon o Janis Joplin.

 Heavys asociados a una estética musical de grupos como Led Zeppelin, Black Sabbath o Metallica. Mods o modernos que surgieron a raíz de un movimiento musical y cultural basado en la moda y música que se desarrollaría en Londres a finales de los años 50. La vespa italiana sería un elemento indispensable en sus orígenes. Estilos musicales como el modern jazz o el rhythm and blues serán, junto con numerosas influencias posteriores, los encargados de dar el pistoletazo de salida. Los mods serán el origen de los skinheads y suedehead.

Los pijos como símbolo de la opulencia gracias a su poder adquisitivo representado en las marcas exclusivas que consumen y fortunas familiares. Mantienen un estilo dentro de sus parámetros sociales tradicionales. Los Punks que aparecerán en los años 60 como respuesta a los convencionalismos que entrañan formas de opresión social y cultural. Se asociarán a tendencias ideológicas de izquierdas reaccionarias fuera de todo estilismo. Rastafaris procedentes de la Religión Rasyafari. Usan la Biblia y creen en Haile Selassie, dios negro. Destacará la música reggae de Bod Marley, la estética del pelo con rastas y el consumo de cannabis como vía hacia el fundamento religioso.

Otras tribus son asociadas a la delincuencia, violencia y marginalidad, como los canis o chonis en el caso de España, latin king procedentes de Latinoamérica o skinheads por sus tendencias ideológicas fascistas.

Por otro lado, las efímeras o contemporáneas forman parte de una tendencia conectada con la moda y el mercado. Tienen corta perdurabilidad en el tiempo debido a que se componen de elementos transitorios hacia nuevas tendencias al igual que el mercado actual. Entre ellas destacan hipsters, yupster, swaggers y muppies, las cuales dejan de ser representativas desde el propio momento en el que se crean debido al carácter transitorio en el que se sustentan. Los valores que predican son un soporte para el consumo instantáneo de elementos que están sujetos a una función comercial restringida en un periodo de tiempo concreto. Elementos como punteros dispositivos tecnológicos, tendencias en vestir, elementos corporales como los tatuajes, gafas de una conocida marca o barbas largas, en el caso de ellos, son sus elementos visuales más característicos. Además se caracterizan por llevar una vida sana y tener iniciativas emprendedoras frente a la situación económica actual de crisis dedicándose a aquello que les gusta. Son grupos cerrados debido a sus ideas de exclusividad y lujo introvertido, por tanto, nos podríamos encontrar con varias subcategorías dentro de estas tribus a razón del poder adquisitivo y nivel sociocultural.

Los hipsters como una tribu asociada a la música independiente o alternativa actual, tienen sus orígenes musicales, muy desvirtuados actualmente, en las tendencias del jazz afroamericano de los años 40. Están fuera de lo que consideran las tendencias predominantes y para mostrarlo hacen uso de elementos vitages. Tienden a vivir en los centros de las ciudades revitalizándolos socioeconómicamente. Por lo general son de clase media-alta. Paralelo a ellos se ha desarrollado en estos últimos años con mayor fuerza la gentrificación (Ruth Glass 1964) de los centros urbanos.

Los yupster son una mezcla de los anteriores pero con traje y formas más refinadas. Utilizan la bici como medio de trasporte, son profundamente ecológicos y por lo general se dedican a profesiones de marketing, comunicación o recursos humanos en grandes empresas. A diferencia de los anteriores no viven en los centros de las ciudades sino a las afueras, al estilo urbanístico americano de los años 50, y realizan la compra en grandes almacenes (Escuela de Chicago).

Los swaggers son una tribu reciente de jóvenes que se asemeja a las estéticas de Jersey Shore o Gandía Shore y Hombres Mujeres y Viceversa  en el caso de España, junto a la moda italiana y los canis. Utilizan ropas de marca, en su mayoría falsificaciones y smartphones de última generación. Sus estilos musicales van desde el hip hop a Beyoncé.

Los muppies, denominados con este nombre por la escritora estadounidense Michelle Miller en su libro The underwriting, son una evolución de la dejadez hipster hacia un estilo más cualificado. Visten un look casual a la moda, practican deporte y utilizan las nuevas tecnologías para todos sus contextos vitales. Son férreos defensores de los productos ecológicos. Poseen una amplia formación y pasión hacia el trabajo que les gusta frente a los propuestos por el sistema socioeconómico. Redes sociales para empresas o communitys managers, sellos independientes o reporteros-periodistas son sus profesiones preferidas. Los iphones de última generación, de la conocida marca norteamericana, son sus herramientas para el día a día. Por lo general son de clase media-alta, aunque podemos encontrarnos subcategorías según los niveles adquisitivos y socioculturales.

Todas estas tribus confluyen en la ciudad que es el espació de fermentación sociocultural elemental, aunque cada espacio urbano crea una propia identidad cultural visible al exterior, la realidad es que se conforma de varias subculturas que se aportan elementos que van más allá de una tendencia estática o particular, dinamizando constantemente la renovación de las personas en el aspecto sociocultural al igual que la de sus elementos más distintivos. Otros elemento común es que podemos considerar que todos los pertenecientes a una tribu determinada, al igual que limitan sus libertades para ser aceptados en ella, mantienen determinadas adscripciones voluntarias a diferentes tipos de militancias que van unidas o no a cada grupo, como por ejemplo la defensa de los derechos humanos, defensa de los animales, la igualdad de género, movimientos gay, colectivos determinados, etc. Por esta cuestión de constante movimiento y renovación, matizar que aunque se traten de grupos abiertos o cerrados, todos ellos son de una u otra forma grupos solidarios que realizan o sustituyen de forma artificial los instintos animales que cedemos por vivir en este zoológico humano.

Juan Gabriel Rodríguez Laguna

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