La serie de ficción “Scandal” protagonizada por Kerry Washington (Olivia Pope) y creada por Shonda Rhimes (la misma creadora de Anatomía de Grey), pone de manifiesto los escándalos de la clase poderosa de EE.UU., tanto la clase política, como la clase media y alta norteamericana. No deja de ser una crítica a los republicanos, tal vez como respuesta a la serie de “The Good Wife”, en la que se critica a los demócratas en el poder. En la serie, Olivia Pope, es una experta en el manejo de escándalos, se dedica a taparlos, deshacerlos y si es posible borrarlos del panorama social y político.

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A pesar de ser una serie de ficción y se exageran algunas situaciones, no deja de mostrarse la importancia que tiene el manejo del poder en situaciones que podrían significar un catástrofe para la clase política y adinerada de EE.UU. El poder de la protagonista se basa en su relación con el presidente de EE.UU y su amistad con el jefe del gabinete, lo que le facilita su labor como “solucionadora”.

Lo más relevante de esta serie es que la creadora, de etnia afroamericana, pone un enorme peso en la figura de la protagonista, también afroamericana: Olivia PSCANDAL - ABC's "Scandal" stars Columbus Short as Harrison Wright, Katie Lowes as Quinn Perkins, Guillermo Diaz as Huck, Darby Stanchfield as Abby Whelan, Kerry Washington as Olivia Pope, Joshua Malina as David Rosen, Jeff Perry as Cyrus Beene, Bellamy Young as Mellie Grant and Tony Goldwyn as President Fitzgerald Grant. (ABC/CRAIG SJODIN)ope es una mujer negra, elegante, con mucha clase, brillante, con una educación exquisita y con un curriculum muy completo. En esto, Shonda Rhimes intenta romper con los estereotipos de la mujer afroamericana, con apenas una educación básica, muchas veces relacionada con el mundo de la delincuencia, las drogas y la promiscuidad. Si bien es cierto, que rompe con esquemas establecidos, no dejan de establecerse roles tradicionales de género, ya que la relación sentimental del personaje de Olivia Pope, con el personaje del presidente de EE.UU., tiene una enorme peso en el poder que se le otorga a la protagonista, al igual que la relación que se establece entre ambos, antes que su rol como profesional. A pesar de esto, en la serie se maneja de forma magistral la controversial imagen de un presidente republicano “blanco”, enamorado de una mujer negra.

De igual modo se pone de manifiesto, cómo la maquinaria de poder político estadounidense, se vale de agencias estatales secretas, que realizan “el trabajo sucio”, que garanticen el mantenimiento del poder de quienes lo ejercen. Aunque posiblemente, lo que en la serie es el “B613”, en analogía con la CIA, (o la KGB rusa), se presente con una mayor carga de crueldad y violencia, es posible que no deje de tener  following-orders-156021_640similitudes con la realidad. Esta agencia secreta—el B613— se encarga de reclutar a sus peones (voluntaria o involuntariamente), por lo general jóvenes ex militares de guerra, de adoctrinarlos y prepararlos para las más sanguinarias y atroces tareas, en contra de posibles traidores a la nación norteamericana. Los peones son “adiestrados” en el arte de engañar, torturar y matar a sus víctimas, sin que por ello sientan el más mínimo resentimiento. Pone de manifiesto el manejo de una violencia extrema, que llega a normalizarse y a utilizarse como una herramienta más del poder. Cosa que posiblemente se haga también en las organizaciones secretas reales.

Pero en la serie, no hay sólo un manejo del poder a través de la violencia ejercida por los peones del poder, también hay un manejo del poder que ejercen los personajes que ostentan altos cargos en la Casa Blanca, en las grandes multinacionales, la iglesia y los medios de comunicación (violencia estructural). Estas altos funcionarios tienen el poder de tomar decisiones que afectarán a millones de personas tanto en EE.UU., como en el resto del mundo.

Esto se muestra, sobre todo con el personaje del Presidente de EE.UU. “Fitzgerald Grant” (Tony Goldwyn), un títere del poder, elegido e impuesto en la presidencia por los representantes del poder de la nación, dejando de manifiesto que la tan aplaudida y mencionada “democracia americana”, no es más que una pantomima para acallar las voces el pueblo. Aunque es parte del argumento de una serie de ficción, no deja de tener ciechess-316658_640rta relación con algunos sucesos del pasado en las elecciones de EE.UU, como el escándalo de la manipulación del voto por correo, en la ciudad de Miami, en el año 2012. En la serie se supone que se manipularon urnas para que el presidente Grant ganara la presidencia.

Otro de los aspectos relevantes que pone de manifiesto la serie es el controvertido personaje del jefe de gobierno Cirus Beene (Jeff Perry), un experimentado republicano, que es el maquiavélico estratega de la Casa Blanca, quien además es gay, algo impensable para los cánones tradicionales republicanos, por lo general en contra de los derechos de los gays y lesbianas. Lo mismo en el caso del personaje de la primera dama, Mellie Grant (Bellamy Young), quien recuerda más a la actual Hilary Clinton con sus aspiraciones a llegar a ser presidenta de los EE.UU., renegando de las labores propias de una primera dama que no debe opinar, ni inmiscuirse en los asuntos de Estado, que a las esposas de los presidentes republicanos que han ostentado el cargo.

Y no podía faltar un equipo heterogéneo que apoye a la protagonista. Olivia Pope, se rodea de gente poderosa, pero su equipo pone de manifiesto las desigualdades que arropa a la gente común, que son los que conforman su equipo: una comunicadora que sufrió maltratos extremos por parte de un parlamentario republicano, un abogado negro que salió de una familia desestructurada y casi llega a la cárcel, un exmilitar de la guerra de Irak de ascendencia latina y una abogada con una falsa acusación de conspiradora y de relacionarse con terroristas, a la que sólo le faltó ser de ascendencia musulmana. Y como si fuera poco, la protagonista tiene como padres al mismo jefe del B613, torturador, sanguinario, cruel, manipulador, asesino, entre otros “atributos”, y a una ex terrorista, que ha intentado en varias veces asesinar al presidente de EE.UU., ambos afroamericanos, claro. No deja de haber cierta ambigüedad en el poder que se otorga a los personajes afroamericanos en la serie, aunque es posible que no deje de ser el reflejo de lo que produce la propia sociedad norteamericana.

En conclusión, la serie pone de manifiesto cómo desde el ejercicio de poder se pueden manipular y encubrir injusticias, desigualdades, corrupción, maltrato, violencia, falsedad, etc. todo ello en forma de escándalos que, de no ser por el gabinete de Olivia Pope, dejaría al descubierto los entresijos de una sociedad plaga de desigualdades sociales, pobreza, exclusión, clasismo, etc., que se viste de sedas filantrópicas y pacíficas, gracias al manejo de una eficiente mujer que les libera del escarnio y la vergüenza. Pero al mismo tiempo pone en la palestra los roles tradicionales de género de la clase poderosa norteamericana, la violencia estructural y violencia extrema generada desde el poder, los conflictos raciales, entre otros, todo finamente hilado desde la mayor ironía hacia la clase política norteamericana.

                                                                               Kattya Núñez Castillo

Referencias

https://es.wikipedia.org/wiki/Scandal_(serie_de_televisión)

Imágenes

http://www.formulatv.com/series/scandal/

http://www.formulatv.com/fotos/cartel-segunda-temporada-scandal/

https://pixabay.com/es/siguiendo-órdenes-policias-polic%C3%ADa-156021/

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3 thoughts on “«Scandal”: los escándalos del poder, el poder de los escándalos.”

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