Parte IV: el delito financiero

Con este artículo seguimos con la serie sobre las incomodidades e incoherencias del 11-S, esta vez a través de su cuarta entrega en la que se cuentan algunas estrategias bursátiles que se llevaron a cabo para que el beneficio resultase seguro.

“En 1938, estalló la gran noticia: la Standard Oil Company había descubierto un mar de petróleo bajo los inmensos arenales de Arabia Saudita.

Actualmente, éste es el país que fabrica a los terroristas más famosos y el que más viola los derechos humanos; pero las potencias occidentales, que tanto invocan el peligro árabe para sembrar pánicos o arrojar bombas, se llevan de lo más bien con este reino de cinco mil príncipes. ¿Será porque también es el que más petróleo vende y el que más armas compra?”

Eduardo Galeano, “El milagro saudí” (Los hijos de los días)

“No hay secreto que el tiempo no revele”

Jean Racine

El “put option»

Dos semanas después de los atentados del 11-S las firmas Morgan, Stanley, Dean, Witter & Co y Merril Lynch (el primer corredor de bolsa del mundo) se embolsaban ganancias por valor de 1,2 y 5,5 millones de dólares respectivamente, esto habría sido a través de un artilugio bursátil conocido como “put option” a través de acciones de American Airlines.

La venta de títulos de la primera compañía habían sido multiplicados por 12 ya una semana antes de los atentados, la cual ocupaba 22 pisos del WTC. Mientras que las acciones de la segunda fueron multiplicadas por 25, cuya sede social queda emplazada en un edificio vecino al WTC que quedó amenazado con desplomarse. Entre las operaciones realizadas por estas compañías las que tuvieron mayor impacto en el índice de este crecimiento fueron, precisamente, aseguradoras: Munich, Re, Swiss y Axa.

El truco de esta opción es el siguiente: pongamos por ejemplo que compras una acción por valor de 1 dólar y después de que esta sea devuelta al emisor toma un valor de 0,8$, este agente está obligado a pagar el 0,2 $ de diferencia más el dólar que costó la acción en un principio. Está claro que quien hizo la ley, hizo la trampa.

Las dos compañías antes mencionadas (Morgan, Stanley, Dean, Witter & Co y Merril Lynch) compraron acciones de American Airlines entre el 6 y el 10 de Septiembre mediante la herramienta anteriormente citada, para posteriormente volverlas a vender a American Airlines mediante la ejecución del contrato entre el 29 de Septiembre y el 10 de Octubre, cuando el valor de la acción había caído casi un 40%.

Según algunas fuentes, las cuales hemos de observar con objetividad debido a las leyendas urbanas que surgieron en torno a los atentados, ninguno de los altos ejecutivos de las compañías se encontraba en sus oficinas el día de los atentados.

El loco mundo de la bolsa tras los atentados

Días después del 11-S empezaron a aparecer movimientos bursátiles sospechosos. Pero todo había comenzado seis días antes: las acciones de United Airlines (la propietaria de los aviones estrellados contra la torre sur y Pittsburg) bajaron artificialmente por un 42%, algo similar a lo que había sucedido con American Airlines como ya hemos visto en el punto anterior. Con excepción de la KLM Real Dutch Airlines, ninguna otra compañía aérea en el mundo había sido objeto de tales movimientos especulativos. Esto llevó a sugerir en su día que un avión de esta compañía holandesa también habría sido susceptible de haberse utilizado por los terroristas.

La comisión de control de Chicago fue la primera en dar la alerta ante los extraños movimientos aquí explicados. Esta constató que en la Bolsa de Chicago se habían realizado 5 millones de dólares de beneficio sobre United Airlaines, 4 sobre American Airlines… y las ya citadas 1,2 de Morgan Stanley y 5,5 de Merril Lynch.

Estas investigaciones habían sido coordinadas por la IOSCO (Organización Internacional de Comisiones de Valores). El 15 de Octubre de 2001 las autoridades nacionales presentaban sus primeros informes: las ganancias ilícitas sumaban cientos de millones de dólares, lo que constituía el “más grande e importante delito financiero de todos los tiempos”.

De este modo pudo comprobarse que la mayor parte de las operaciones financieras habían sido llevadas a cabo por la Deutsche Bank y su filial estadounidense: Alex Brown.

¿Quién es A.B. Krongard?

Pero las especulaciones no terminan ahí y conviene saber quién está detrás de esta Alex Brown, la cual estuvo dirigida hasta 1998 por A.B. Krongard; el banquero que se convertiría en consejero del director de la CIA y desde el 26 de marzo de 2001 en el número tres de la agencia.

11s

Debido a esto se pensó que la compañía cooperaría con la investigación, pero nada más lejos de la realidad, hasta la fecha no han facilitado ninguna cifra ni se ha visto atisbo de colaboración. A ello debe añadirse las revelaciones que hiciera Ernest Backes sobre el asunto, en la cual declaraba la existencia de registros de los principales cambios interbancarios por dos organismos de “clearing”, pero a partir de ello nada se hizo por esclarecer el asunto.

Mientras esto sucedía las compañías implicadas en este turbio asunto renunciaban prudentemente a cobrar los 2,5 millones de plusvalía sobre American Airlines. Al parecer debido a la alerta suscitada no tuvieron tiempo de cobrar los últimos millones de ganancia.

Rubén Blasco y Francisco J. Sánchez

Referencias
www.voltairenet.org

“Fahrenheit 9/11” (2004), documental dirigido por Michael Moore

“Los lazos financieros ocultos de las familias Bush y Ben Laden”, artículo de Thyerri Meyssan

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