El templo egipcio de Debod lleva en Madrid desde la década de los 70 y, hoy en día, es uno de los monumentos más visitados de la capital. Sin embargo, la falta de un proyecto sólido de protección está provocando que esta joya tenga graves problemas de conservación. Aquí te explicamos cuales son los principales agentes que están azotando al templo de Debod.

Breve historia del templo faraónico

El templo de Debod estaba situado al sur de Egipto, en la Baja Nubia, muy cerca del templo de Isis de la Isla de Filé y en una zona fronteriza-disputa entre egipcios ptolemaicos[1] y meroitas (Reino de Meroe)[2].

Esta región se configuró como un área de culto durante la época ramésida, pero no sería hasta el II a.C, cuando el rey meroita Adijalamani de Meroe mandó levantar el primitivo templo de Debod. Conformado por una pequeña capilla dedicada a los dioses Amón e Isis.

Posteriormente, distintos reyes ptolemaicos fueron los encargados de ampliar ese pequeño santuario y los que definieron el edificio como un típico templo egipcio-ptolemaico, pues en esta época se añadieron nuevas estancias alrededor de la capilla original.

Después, cuando Egipto formaba parte de Roma, los emperadores Augusto, Tiberio y, posiblemente Adriano, finalizaron la construcción del templo. El cual, quedó formado por dos pilonos, una vía procesional, un patio, un embarcadero junto al Nilo y el templo propiamente dicho.

El culto en el templo se mantuvo vinculado con el de la Isla de Filé (templo de Isis) y activo hasta que en el S.VI (Justiniano) se cierra y queda abandonado. De esta forma, no será hasta el S.XVIII cuando volvemos a tener noticias del templo, gracias a los dibujos e información aportada por los exploradores de la época.

Hoy en día esos documentos son una valiosa fuente de información para saber cómo se conservaba el templo y cómo se fue deteriorando, hasta que en el S.XIX observamos un templo seriamente dañado y en estado ruinoso (se había perdido parte de su estructura).

Sin embargo, el deterioro de Debod no se quedó ahí, sino que fue en aumento cuando en el S.XX se construyó la antigua presa de Asuán y quedó sumergido bajo el agua cincuenta años. De hecho en 1960, tras el llamamiento de salvamento de la UNESCO para la construcción de la nueva presa, ya se certificó que se hallaba en un estado deplorable.

¿Por qué está en Madrid?

El punto de partida se sitúa en la década de los años 50, cuando el gobierno egipcio anunció la construcción de la nueva presa Asuán. Un proyecto que se basaba en la construcción de un inmenso lago artificial (500 Km2) y que implicaría la pérdida de varios monumentos de incalculable valor.

De esta forma, en 1959 el ministro de cultura egipcio Saroite Okacha, a través de la UNESCO, hizo un llamamiento para salvar dichos monumentos e hizo pública la decisión de su gobierno de donar cinco templos a los estados que más recursos destinaran a la campaña de salvamento de los monumentos nubios.

Precisamente, España para prestar ayuda creó en 1960 el Comité Español para el salvamento de los restos arqueológicos de Nubia, siendo Martín Almagro Bash director de la Misión Arqueológica Española durante las campañas arqueológicas de 1960 a 1966.

El trabajo de la expedición española fue impecable y Egipto, en reconocimiento a su labor de protección, donó a España el Templo de Debod (1970), el mayor de los cinco templos donados.

Este templo, que se estaba a 16km de Asuán, fue desmontado y transportado a Elefantina. Desde allí llegó a España y fue reedificado en el solar del antiguo Cuartel de la Montaña o Montaña de Príncipe Pío. En donde ha permanecido hasta la actualidad.

¿Por qué Debod tiene tantos problemas de conservación?

Cuando se comunicó que Egipto donaría cinco templos a cambio de la ayuda prestada, la UNESCO estableció una serie de condiciones para su perfecta conservación. Los templos debían ubicarse en el interior de museos o centros científicos abiertos al público y se deberían tomar las medidas necesarias para su permanente conservación.

Pero, las dimensiones del Templo de Debod hacían muy difícil ubicarlo en un museo y se decidió situarlo al aire libre. Pasaba así a considerarse como un monumento urbano con un tratamiento similar al de otros monumentos de la ciudad y no como un objeto museístico protegido permanentemente por una institución.

La decisión tomada por el gobierno no gustó a nivel internacional y ya se advirtió que la ubicación elegida no era la más adecuda, pues las condiciones climáticas, el hostigo y la contaminación dañarían seriamente a Debod.

Los factores que están dañando al templo de Debod

El templo no siempre ha contado con los medios económicos y humanos necesarios para optimizar la conservación y rentabilidad cultural del monumento. Además, la dura climatología de Madrid y contaminación ambiental, suponen elementos de agresión diaria para el monumento.

Tradicionalmente se han señalado cuatro factores como los principales responsables del deterioro del Templo de Debod:

Factores ambientales

La lluvia es el principal agente nocivo para Debod, pues el volumen de lluvia de Madrid no tiene nada que ver con el de Egipto. Este fenómeno ha provocado:

La aparición de goteras.

La aparición de humedades.

La apertura de grietas.

La creación de eflorescencias.

Por otra parte, la humedad provocada por la lluvia, la nieve, el río Manzanares y el estanque ornamental de la base del templo[3] han generado:

La aparición líquenes.

Desprendimientos

La pérdida de la pátina de la piedra.

Los últimos factores ambientales que están azotando a Debod son la contaminación y el viento, los cuales, poco a poco, están ensuciando y erosionando su fachada.

Factores estructurales

El templo está situado sobre un sustrato inestable que causa cargas y tensiones en el edificio, lo que provoca grietas y roturas en la estructura.

Otros problemas estructurales vienen derivados de los materiales constructivos del edificio, tanto de los traídos de Nubia (que constituyen aproximadamente dos terceras partes del total del edificio) como de los procedentes de las canteras salmantinas de Villamayor, utilizados para completar el edificio.

Los bloques originales, hechos en arenisca, ya presentaban una mala conservación cuando llegaron a Madrid y los bloques usados para rellenar son de peor calidad que los nubios. Por ello han presentado numerosos problemas:

Descamaciones y exfoliaciones.

Vetas y nódulos de alteración, con agrietamientos.

Desintegración de la piedra.

Roturas, grietas y fisuras.

Factores antropológicos

La visita masiva también ha influido considerablemente al interior del templo, dadas las pequeñas dimensiones de sus salas: los rozamientos sobre todo en las entradas de las estancias y el aumento del oxígeno que genera una mayor humedad de la que debería tener.

Además de la visita pública, a lo largo del tiempo otras actividades, como rodajes publicitarios u obras de teatro también lo han deteriorado. Especialmente, fueron dañinas las representaciones de las obras de teatro clásico antiguo en los 80, que supusieron grandes desperfectos: manchas de pintura y humo en la fachada, humedades, golpes, erosiones…

Mucho más grave ha sido la acción vandálica que ha sufrido por estar situado al aire libre y en una zona de fácil acceso. Son muchos los grafiti [4]que se han grabado en sus paredes y las pintadas que han aparecido en la zona exterior.

Factores animales

Algunas especies utilizan la estructura del templo como lugar de nidificación y abrigo. Las aves aprovechan los orificios y oquedades de la fachada para hacer sus nidos, esta presencia se traduce en manchas de excrementos y el aporte de restos orgánicos. En varias ocasiones también se han detectado roedores y gatos.

Planteamientos para su conservación

Desde que llegó a España, las diferentes administraciones han planteado medidas de protección para evitar que el Templo de Debod sufriera daños. Así, se han propuesto diversas soluciones que nunca se han llegado a aplicar. Conozcamos algunas de ellas

Mantener el templo al aire libre, con un tratamiento previo de los sillares que aminore las agresiones exteriores y la cubrición del mismo mediante la construcción de una cubierta realizada con materiales ligeros.

Construir una estructura arquitectónica cuyo interior acogiera el templo y que permitiera contemplar el templo como un objeto museístico, primando su conservación y seguridad.

La UNESCO propuso cubrir el Templo de Debod con una campana de cristal para protegerlo y evitar que se deteriorase por la contaminación y los efectos erosivos medioambientales, protegiéndolo además de actos vandálicos.

En el 2002 el Ayuntamiento de Madrid planteó la posibilidad de cubrirlo o de enterrarlo, creando un museo subterráneo, para que no continuara deteriorándose.

Rocío Rivas Martínez

Referencias

https://anthropologies.es/pedacito-nubia-museo-nacional-antropologia/

Martín Valentín, Francisco. Documentación del Templo de Debod: Salida de Egipto y su traslado a España.

López Grande, Mª José. Culturas del Valle del Nilo (Págs. 189- 203 « Experiencia española en a campaña de la UNESCO para el salvamento de los restos arqueológicos de Nubia´´. Lucas Pellicer.

JARAMAGO CANORA, Miguel (1998): “El Templo de Debod. Factores de degradación”. Revista de Arqueología Nº 88.

Fotos:

Portada: Vista general del templo.

Fuente:https://www.flickr.com/photos/jiuguangwhttps://www.flickr.com/photos/jiuguangw/8020971372/

Foto 1: Esquema de la distribución del templo. Fuente: antiguo folleto informativo del Templo de Debod.

Foto 2: Humedad y presencia de líquenes en la base del templo.

Foto 3. Ondulación en el suelo de la zona norte.

Foto 4: Grieta y fisura de uno de los bloques exteriores.

Foto 5: Grafiti actual y antiguo. Fuente del grafiti antiguo:

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/4/45/Temple_of_Debod_graffiti_03.JPG/800px-Temple_of_Debod_graffiti_03.JPG

Foto 6: Nidificación de un gorrión.

[1] Dinastía reinante en Egipto durante el período helenístico. Ésta fue fundada por Ptolomeo I Sóter (general de Alejandro Magno) y finalizó con la mítica Cleopatra.

[2] El reino de Meroe, se encontraba situado al sur de Egipto (actual Sudán del Norte) y surgió aproximadamente en el 591 a.C. Su historia se extiendo unos 600 años y se caracterizó por la fusión de la cultura africana y la egipcia.

[3] Hoy en día seco por una avería.

[4] El templo de Debod ha sido víctima de los grafitis desde su cierre y abandono en el S.VI. De hecho, en la actualidad todavía se pueden observar algunos, como por el ejemplo la representación de un dromedario (ver foto 5).

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