Tal día como ayer hacía mas de 50 años de la muerte de Winston Churchill, aquel político que encabezó a los aliados para derrotar a Hitler.
Desde entonces la historia se ha encargado de encumbrarle  como héroe de su tiempo, y del nuestro, magnificando sus hazañas, que no fueron pocas, y empequeñeciendo sus tachas.
Pero a pesar de ello las nuevas generaciones tenemos la ardua labor de revisar no solo el legado que hemos recibido si no también de poner en perspectiva las luces y sombras que se nos han contado; como bien sabemos la historia pertenece a los vencedores y todos los personajes históricos, como buenos personajes que son, tienen su construcción literaria.
¿Qué visión tendríamos en el mundo actual de un político como Winston Churchill? lo primero que nos llamaría la atención sería la de alguien capaz de cambiarse de bando, y no  una vez sino dos: pasó del bando conservador, su ala mas conservadora, al liberal, su facción mas revolucionaria, para acabar de nuevo en el partido conservador, esta vez en su faceta mas centrista.
Pronto el gobierno acudiría aún al joven Winston para sofocar revueltas de trabajadores y huelgas, como la de 1926, las cuales eran condenadas a través de sus contundentes declaraciones: «o el país rompe la huelga general o la huelga general rompe al país». Su animadversión hacia los movimientos obreros era tal que desde el parlamento abogó por la intervención de Inglaterra en la revolución rusa de 1917 desde sus mas tempranas fases a favor del zar Nicolás II. Pero su lucha encarnizada no terminó ahí, pues era conocida la admiración que profesaba por Benito Mussolini y su régimen, el cual, según sus propias palabras «había rendido un servicio al mundo, pues había enseñado como se combaten las fuerzas de la subversión». Consideraba este régimen como baluarte, y ejemplo, en contra de las revoluciones proletarias.
A ello habría que añadir el carácter marcial que profesaba, un hombre hecho de pólvora y barro y, porque no decirlo, de alcohol. Así como algunas amenazas a determinados mandatarios de países de Europa del Este al que a uno de ellos llegó a intentar estrangular durante un encuentro privado para tratar de que le diera su apoyo durante la IIGM.
A pesar de todo esto la historia nos lo dejó como el líder que derrotó al nazismo , y al fascismo, y el resto poco importa.
Unos años después de sus aportaciones mas importantes al mapa de Europa, Churchill ocupaba su asiento en el parlamento ya mas como un símbolo que como una persona útil para la vida política, y el gobierno inglés se encontraba en una de sus crisis políticas mas profundas desde la guerra. Y como no, acudieron a él para que se hiciera cargo del gobierno, pero no tardó mucho en verse obligado a dimitir.
Feliz lunes
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