Habitualmente hablo del racismo estructural que hay en nuestra sociedad, y veo como algunas personas se quedan sorprendidas, pues parecen no entender que aquí haya «esa cosa».

Una de las conclusiones que extraigo es que, en buena medida, no entienden qué significa racismo estructural, por lo tanto, difícilmente podrán entender el sentido de mis comentarios. Pues bien, para aclarar un poco este conflicto dialéctico os dejo unas pinceladas aclaratorias de la cuestión.

El racismo estructural es aquel que se manifiesta de forma sutil, sin embargo reiterada, en muchos ámbitos de la sociedad. Está tan presente y estamos tan acostumbrados a convivir con él, que nos resulta impensable que alguien se pueda sentir «atacado» o ofendido por un simple anuncio racializador, una mirada inquisitiva cuando entra en una tienda, un trato diferencial (en negativo, por supuesto) por parte de un [email protected] en un restaurante, una conversación condescendiente, como si habláramos con niños pequeños (no sea que no entiendan lo que decimos), una identificación policial aleatoria (donde el 90% de veces se practican a personas racializadas, y no por la sospecha de haber infringido ninguna norma), y muchas otras actitudes cotidianas integradas dentro de nuestro engranaje social.

¡No nos equivoquemos! esta sutileza es mucho más corrosiva y traumática para las personas racializadas que cualquier insulto racista propiciado por parte de [email protected] [email protected] [email protected]

Espero haber contribuido a aclarar, aunque sea un poco, una de las problemáticas sociales que más cuesta identificar cuando no se sufre en primera persona.

J López

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