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Amaia Castrexana

Amaia Castrexana

Billy ¿Qué sientes cuando bailas? No sé, me siento bien. Olvido todo, siento que desaparezco, siento que puedo volar, como electricidad, eso sí, como electricidad

Billy Elliot (Quiero bailar), 2000

La danza como actividad humana pudo evolucionar para fomentar la cercanía entre extraños, utilizándola muy pronto, no solo como forma de expresión, sino también de comunicación con el más allá, así como con otros seres humanos.

La danza es una extraordinaria exhibición de destreza física que puede transmitir tanto la energía como placer. Además, es una forma de comunicación artística y de expresión de emociones, sentimientos y estados de ánimo de ser humano y también es un medio para entretenerse, divertirse y disfrutar. Es una forma de comunicarse que no tiene fronteras porque su lenguaje es universal y es una de las pocas artes en la cual nosotros mismos somos el material. De hecho, los científicos recurren al movimiento porque este ayuda de manera multifacética a expresar y transmitir emociones que necesitamos a diario.

Representa la máxima expresión del equilibrio, control muscular, la gracia, el ritmo y la velocidad.

Las primeras danzas tenían un componente ritual: cortejo, fecundidad, nacimientos, defunciones, caza… y con el tiempo se fueron convirtiendo en representaciones en espacios al aire libre. La danza y el baile han sido un acto de socialización en todas las culturas y son un espejo directo de la historia del ser humano. En el antiguo Egipto, por ejemplo, la música y la danza eran sagradas y esta evoluciono hasta ser imprescindible para la vida social. A lo largo de la evolución humana, la interacción social ha sido clave para nuestro bienestar y salud.

Los griegos fueron los primeros en considerarla un arte y darle la importancia suficiente como para tener una musa, Terpsícore. La danza tal y como era entendida por los griegos, era un arte ya que servía para comunicarse con los dioses y, además, no era representativa de una realidad, como podían ser otras como la pintura o la escultura, sino que al estar a la misma altura que la música o la poesía, actuaban en plena armonía y por ello tuvo una importancia que más tarde figuras como salvatore Viganó o Isadora Duncan iban a reivindicar como principios estéticos.

La música y la danza están presentes en los rituales de todas las culturas humanas conocidas “El baile es un lenguaje, una expresión que emerge de una comunidad. Si te sabes los pasos significa que perteneces al grupo” expone la coreógrafa afroamericana Camille A. Brown

Todo el mundo es capaz de bailar y aprender una coreografía, pero también cada uno tiene su manera natural y espontanea de bailar. A través de estos movimientos, por ejemplo, emitimos señales muy honestas sobre nuestro estado físico y emocional al sexo opuesto y a los posibles competidores.

Nick Neave, investigador de la Universidad de Northumbria (Reino Unido) y su equipo parte de que, en el reino animal, la danza del macho es un indicador claro de su fuerza, tiempo de reacción y calidad del sistema esquelético y nervioso. “Creemos que cuando el ser humano baila transmite esta misma información. Los hombres demuestran su fuerza física y las mujeres su potencial reproductivo”, expone el científico “No se trata solo de fuerza bruta, la danza masculina también refleja cualidades personales, como ser más o menos extrovertido”

Bailar dispara el sistema de endorfinas del cerebro y genera una sensación de calidez y calma que te hace sentir más cercano a la gente que baila contigo. Esta percepción afinidad ya aparece cuando coincidimos con alguien haciendo algo tan simple e inevitable como seguir con el pie, la cabeza o el dedo un ritmo que oímos.

El movimiento espontáneo de seguir con el cuerpo una serie de sonidos o movimientos y hacerlo a la vez que otra persona es una habilidad que se empieza a dar en escolares de entre 4 y 8 años, aunque requiere de cierta práctica y aprendizaje. De todos modos, los prerrequisitos para este fenómeno ya se manifiestan en bebés, por lo que parece ser una capacidad inherente al cerebro humano.

De manera innata o aprendida, cuando dos personas hacen pequeños movimientos a la vez, se incrementan sus sensaciones de simpatía mutua. Hasta ahora, la explicación a este suceso era que se activaban de manera simultánea sus respectivas redes neuronales de acción y percepción y esto contribuía a difuminar la barrera entre lo propio y lo ajeno.

Todos hemos sido bailarines, aunque digamos que no. De hecho, cuando se es bebé ya se comienza a sincronizar los movimientos al ritmo de cualquier música que se escucha y aunque te consideres torpe, seguro que no puedes quedarte quieto cuando escuchas tu canción favorita.

Bailar está en nuestros huesos y genes y es una forma divertida de entretenimiento, explica Julia F. Christensen y sus colegas. El arte rupestre parece sugerir que los humanos bailaban desde hace 70.000 años y cumple funciones importantes para nosotros. La danza nos trasporta a un estado donde nos olvidamos de nuestros problemas, lo cual es bueno para regular nuestros sistemas biológicos y nutrir nuestra salud a largo plazo. A nivel más profundo, es una forma de entrar en contacto con nuestro cuerpo y nuestros sentimientos, permitiéndonos “probar” diferentes emociones y ver cómo se sienten.

El baile supone hacer ejercicio, escuchar música y conectarnos con otras personas, situaciones y conductas que son buenas para nosotros. Es decir, tiene beneficios potentes para nuestra salud física y mental. “La danza es un antídoto contra el estrés, una forma de combatir las emociones negativas, un elixir para el cuerpo, la mente y el cerebro” escriben Christensen y Dong-Seon Chang, bailarín de tango y swing argentino.

Según un estudio de la UNESCO “Dance and Intercultural Dialogue” a través del ballet, por ejemplo, los niños y niñas se conectan con la historia y la cultura de la danza. Esto enriquece su perspectiva, fomenta la tolerancia y el respeto, además de estimular los sentidos y la creatividad.

Bailar puede ser una forma de conectarse no solo entre bailarines, sino también con su cultura y comunidad. Es fundamental para la identidad cultural de las diferentes tribus y comunidades indígenas y que fue prohibida en ciertos momentos de la historia junto con otras prácticas culturales indígenas. Por lo tanto, promueve valores como la humildad, la cooperación y el respeto. “Las historias tradicionales, incluidas las que se transmiten a través de tambores y la danza, pueden proporcionar un enfoque educativo para transmitir el conocimiento cultural, el bienestar y la identidad a los jóvenes” Carie Green

En enfermedades como el Parkinson, la terapia con movimiento es beneficiosa ya que mejora la calidad de vida, a través de la energía, la memoria y las relaciones, ya que facilita el dialogo. Además, la danza facilita el movimiento, lo que es beneficioso para el cerebro ya que requiere una compleja coordinación mental.

Se estimula las regiones del cerebro que contribuyen al aprendizaje y la ejecución de la danza. Estas regiones incluyen la corteza motora, la corteza somatosensorial, los ganglios basales y el cerebelo.

Además de activar estas regiones, otros han explorado como elementos físicos y expresivos de la danza alteran la función cerebral. Gran parte de las investigaciones sobre los beneficios de la actividad física asociada con la danza se vincula con los obtenidos del ejercicio físico, beneficios que van desde la mejora de la memoria hasta el fortalecimiento de las conexiones neuronales. La danza definitivamente puede mejorar la salud del cerebro.

En nuestra sociedad moderna, los tipos de baile han cambiado, pero siguen estando presentes. Johnny Castle enseñaría ahora swing, zumba u organizaría flashmobs en vez de dar clases de bailes de salón en un hotel de verano. “Anímese y disfrute bailando, ¡Todo el mundo puede hacerlo! Aconseja Nick Neave. Le hará sentir mejor y le ayudará a hacer amigos, hecho que tiene más efectos beneficiosos sobre su salud, felicidad y longevidad que cualquier otra cosa”

De las coreografias de los esclavos africanos que fueron enviados a Norteamerica al hip-hop en los años 90, pasando por el Charleston ¿Por qué bailamos? “Para movernos, soltarnos, expresarnos ¿Por qué bailamos juntos? Para curarnos, para recordar, para decir “nosotros hablamos la misma lengua. Existimos y somos libres

 

Referencias

Christensen, J.F., Chang, D-S. “Dancing is the Best Medicine: The Science of How Moving To a Beat Is Good for Body, Brain and Soul” 2021

Invertir en la diversidad cultural y el diálogo intercultural” Informe mundial de la UNESCO 2010

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura

Coates, E. “The Poetics of Physics in Dance” PAJ: A Journal of Performacne and Art, Volumen 39, Number 2 May 2017 (PAJ 116), pp. 7-21 (Article) http://muse.jhu.edu/article/659423

Christensen, J.F., Cela-Conde, C.J., Gomila, A. “Not all about sex: neural and biobehavioral functions of human dance” Ann. N.Y. Acad. Sci. 1400 (2017) 8-32 doi: 10.1111/nyas.13420

Tarr, B., Launay, J., Dunbar, R.I.M “Music and social bonding: self-othermerging and neurohormonal mechanisms” 2014 Frontiers in psychology Vol. 5 Article 1096

Tarr, B., Launay, J., Cohen, E., Dunbar, R. „ La sincronia y el esfuerzo durante la danza aumenta de forma independiente el umbral del dolor y fomentan los vinculos sociales“ Bol. Lett 11:20150767 http://dx.doi.org/10.1098/rsbl.2015.0767

¿Por qué bailamos? La ciencia del baile

Imágenes

www.la-razon.com/la-revista

www.ultimahora.com

www.maspormas.com/especiales/la-quimica-de-la-danza

www.redbull.com

https://abelrueda.com/puede-el-baile-ayudar-a-las-personas-con-parkinson-que-dice-la-ciencia/

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