Introducción

La noticia la descubrí gracias al blog de John [1] (a quien agradezco el análisis que hace de la noticia y la documentación que me proporcionó, sin la que este artículo no hubiera sido posible), en el que se hacía eco de dos artículos publicados en PNAS [2][3] en los que proponían que el esqueleto encontrado en la isla de Flores y que sirvió para definir una nueva especie en el árbol evolutivo humano no era sino un hombre moderno con síndrome de Down.

Antecedentes

El “Hombre de Flores” supuso hace una década un gran aluvión de noticias sobre la nueva especie que se había encontrado [4]. Todo parecía perfecto para que el gran público aceptase esta nueva especie: era igual que los hobbits del Señor de los Anillos, de un metro de altura, cabeza pequeña, grandes pies… y de la noche a la mañana apareció un nuevo miembro de la familia, un primo lejano que a todo el mundo le caía bien, al fin y al cabo lo habíamos visto en el cine antes. Sin embargo, esta historia está lejos de ser perfecta.

Dos equipos de trabajo enfrentados

En el descubrimiento hubo dos grupos de trabajo, el primero australiano y el segundo indonesio. El australiano, liderado por P. Brown, cogió los restos y se los llevó a Australia, donde comenzó su trabajo para conseguir que la comunidad científica aceptara el esqueleto como el espécimen de referencia de una nueva especie, el Homo floresiensis. El equipo indonesio, autores de los artículos que presentamos hoy aquí, defendió desde el primer momento la hipótesis alternativa: no constituye una nueva especie, sino que es una ya conocida con problemas de desarrollo.

Para probar esta hipótesis alternativa el equipo indonesio no ha podido tener acceso a los restos y toda información requerida al equipo australiano ha sido rechazada e ignorada. Incluso cuando se hizo la publicación en Nature del artículo que definía la nueva especie [5], las críticas del equipo indonesio mandadas a los revisores del artículo en Nature sobre el material y la metodología seguidas fueron ignoradas y se les acusaron de intentar jugar al “pilla-pilla” por venganza. Alguna de la información de referencia que aportan los indonesios en esta crítica se basa en imágenes de baja calidad extraídas de la web del equipo australiano [6] y de otros artículos, de las que sólo se pueden hacer conjeturas, debido a la negativa constante de pruebas y más información y se quejan constantemente en que sería fácil y barato poder probar o refutar su hipótesis alternativa con pruebas simples como rayos X de una sección concreta del cráneo, sin embargo, el equipo australiano hace oídos sordos.

Las críticas a la nueva especie

Antes de analizar la crítica principal que hacen los artículos, me ha resultado muy interesante la crítica inicial que hacen sobre el posible origen de esta especie y su llegada a la isla de Flores. Según los defensores de la nueva especie, el Hombre de Flores es el producto de una evolución aislada por parte de homínidos anteriores al Homo sapiens (propuesta entre el australopithecus y el erectus). Se ha estimado que serían necesarias 40.000 generaciones, lo que retrasa la llegada a la isla de Flores de los primeros colonos a 1 millón de años. Esto tiene un problema, y es que según los restos geológicos, la separación mínima entre indonesia y las islas (entre ellas la de Flores) en su estimación más optimista sería de un espacio de 10Km, aunque muy profundos. Ahora la pregunta que surge es la siguiente: ¿Los homínidos de hace 1 millón de años tenían la cultura y técnica suficiente como para poder navegar 10Km de forma que asegurasen un flujo suficiente de población para aguantar 40.000 generaciones?

Además de esto se está obviando un detalle, que es que no hay restos óseos de homínidos fuera de África de esa antigüedad (aunque que no se hayan encontrado no significa que no existan o se encuentren en el futuro).

Después de esto, vamos a analizar la crítica fundamental.

Medidas y estimaciones a la baja. La importancia de comparar con la muestra adecuada.

La crítica fundamental se basa en que las estimaciones de volumen endocraneal y de altura son erróneas. En la primera estimación hecha por los australianos se daban unos datos de 380ml y aproximadamente 1 metro de altura. Los indonesios y equipos independientes han medido la capacidad endocraneal en 430ml y la altura en 1.20m-1.38m.

¿Por qué es importante esto? El volumen del cerebro permite decir como de diferente es este espécimen con respecto a la media de la población. Ahora bien… ¿Qué población elegimos como referencia? Podemos elegir una cohorte de individuos americanos, europeos, melanésicos, asiáticos, africanos… Cada muestra dará una media y una desviación típica diferente, tanto en tamaño como en índice cefálico y otros indicadores biométricos. Si se compara la nueva medida de capacidad craneal con estudios de población australomelanésica y población local (para esto hacen una curva de regresión para ver el volumen que correspondería a su tamaño) los números no se desvían tanto como se podría esperar y entran dentro del rango que se considera como variación clínica y no una nueva especie.

Con la altura pasa algo interesante. El equipo de los australianos utilizó muestras de pigmeos africanos para calcular la curva de regresión necesaria para estimar la altura en relación al fémur. Sin embargo, si se utiliza una muestra de población asiática o austromelanésica para la estimación de la altura en relación a varios huesos del esqueleto, la altura que nos sale no es el metro de los australianos, sino entre 1.20m y 1.38m. Esta altura deja de ser considerada anormal, en especial en la población local que también es de baja estatura.

 Estimaciones_altura

Siendo detallista, habría que ver si la regresión lineal (la que utilizan siempre) es la que mejor se adapta al modelo, para ello habría que ver la nube de puntos y comprobar si realmente es lineal o cabría aproximarlo mejor por otro modelo, como logarítmico o cuadrático, especialmente para las regresiones que utilizan para calcular volúmenes craneales.

Explicación de las anormalidades del esqueleto

Ahora bien, una vez que el esqueleto que tenemos no es “tan raro” como pensábamos al principio ¿a qué se deben todas las alteraciones que presenta? Porque aun con las nuevas estimaciones y comparaciones, el esqueleto no tiene características normales. Para explicar las anormalidades oseas  se han propuesto varios síndromes que afectan al crecimiento y al desarrollo de los huesos. Entre ellos, el que mejor parece explicar la mayoría de las anormalidades observadas es el síndrome de Down.

¿Qué anormalidades presentan los afectados por el síndrome de Down y que están presentes también en el esqueleto LB1? Esta es la abla que presenta como resumen el artículo [2].

 tabla de signos DS

Cada una estas características es analizada en detalle en la información complementaria que presentan los autores junto con el artículo, y comparándola siempre con pacientes locales o cuando no hay estudios de población local, con asiática o austromelanésica. Esto es de especial interés metodológico, ya que el número de desviaciones típicas que suponen las medidas del esqueleto LB1 pueden variar mucho dependiendo de con qué lo compares, por eso es muy importante compararlo con lo que debería ser su población de referencia hipotética.

¿Y ahora qué?

Después de estas pruebas hay que reconsiderar de nuevo si el Homo floresiensis es realmente una nueva especie o un Homo sapiens con un síndrome que afectó a su desarrollo, y si realmente constituye una nueva especie habrá que explicar cómo y donde ha evolucionado de esa forma. Cuando se encuentra un nuevo esqueleto con características únicas, se tiende a considerarlo como representativo de la nueva especie, como pasó con Lucy y muchos otros, pero esto no siempre ha salido bien. Como ejemplo habría que recordar la imagen que hasta hace bien poco de tenía de los neandertales heredada de la imagen que se hizo de los primeros restos completos encontrados, perteneciente a un individuo enfermo y de avanzada edad [7][8].

Para ver el caso desde otro ángulo hay que imaginar que dentro de 1 millón de años unos arqueólogos encuentran el esqueleto de André el Gigante. Pueden decir que es una nueva especie, o buscar una explicación alternativa basada en desórdenes del desarrollo (en este caso, acromegalia).

Andr_el_gigante

También, considerar que este esqueleto es representante de la nueva especie lleva a un razonamiento circular, ya que las anormalidades que presenta dejan de ser tales por ser propias de la nueva especie, pero es una nueva especie por las anormalidades que presenta. Este es también uno de los puntos que critican en los artículos presentados y la necesidad de explorar siempre hipótesis alternativas.

La ciencia avanza gracias a las críticas entre diferentes grupos, a las hipótesis alternativas y a la búsqueda constante de la verdad o al menos del modelo que mejor explique las pruebas con las que contamos en cada momento.

No es la primera vez que se modifica el árbol filogenético humano, y con informaciones como esta, los nuevos descubrimientos de Dmanisi y los análisis genéticos de material neandertal y denisova espero que haya cambios interesantes en los próximos años.

No quería terminar el artículo sin recomendar como lectura complementaria el análisis que hace John en su blog [1], donde profundiza más en la historia del descubrimiento y algunos aspectos que yo no he tratado en este artículo.

David de Torres

Autor del blog Notas de un tecnólgo

Bibliografía

  1. http://despuesnohaynada.blogspot.com.es/2014/08/torrebruno-contra-shaquille-oneal.html
  2. Henneberg M.,Eckhardt R.B.,Chavanaves S. , Hsü K.J. “Evolved developmental homeostasis disturbed in LB1

 from Flores, Indonesia, denotes Down syndrome and not diagnostic traits of the invalid species Homo floresiensis”, PNAS. 2014.

  1. Eckhardt R.B., Henneberg, M., Weller A.S., Hsü, K.J., “Rare events in earth history include the LB1 human

 skeleton from Flores, Indonesia, as a developmental

 singularity, not a unique taxon”, PNAS. 2014.

  1. “Hobbit-Like Human Ancestor Found in Asia”. National Geographic News, 27 Oct. 2004. http://news.nationalgeographic.com/news/2004/10/1027_041027_homo_floresiensis.html
  2. Morwood, M. J., Soejono, R. P., Roberts, R. G., Sutikna, T., Turney, C. S., Westaway, K. E., … & Fifield, L. K. (2004). Archaeology and age of a new hominin from Flores in eastern Indonesia. Nature, 431(7012), 1087-1091.
  3. http://peterbrown-palaeoanthropology.net/Liang%20Bua.html
  4. http://humanorigins.si.edu/evidence/human-fossils/fossils/la-chapelle-aux-saints
  5. Hamilton, A. (2011). Popular Depictions of Neanderthals. Totem: The University of Western Ontario Journal of Anthropology, 13(1), 12.

Fuente de las imágenes

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