El presente artículo analiza la compleja realidad de los menores tutelados en centros de protección. A menudo estigmatizados por el desconocimiento social, estos jóvenes enfrentan el desafío de desarrollarse en entornos institucionales caracterizados por la inestabilidad para vincular y la insuficiencia de recursos, lo que agrava su condición previa de vulnerabilidad.
