Durante décadas las mujeres lucharon pacíficamente, pero sus argumentos fueron ignorados y, como respuesta, Emmeline Punkhurst, líder del movimiento sufragista convocó una campaña nacional de desobediencia civil. Lucha y movimiento que retrata la película a través de su protagonista de Maud Wats.

Suffragettes[1], nos remonta al Londres de 1912-13 para adentrarnos en la lucha del sufragio femenino, a través de la historia de Maud Watts. Una mujer de clase obrera de veinticuatro años que trabaja en una lavandería (en la que nació) desde los siete años que, poco a poco, va tomando conciencia e introduciéndose en la causa sufragista.

Todo este proceso de cambio (de sumisión a resistencia) comienza cuando un día Maud ve a su compañera Violet lanzar piedras a un escaparate para reivindicar el voto femenino en una manifestación promovida por Emmeline Punkhurst. A partir de ahí, observamos cómo este personaje siente curiosidad por ese grupo de mujeres, cómo se cuestiona su realidad, cómo descubre otras alternativas para la mujer y cómo acaba adentrándose en el grupo de las suffragettes para reivindicar el voto femenino, hasta sus últimas consecuencias.

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Junto a Maud tenemos otros personajes clave: Emmeline Punkhurst (fundadora de la Unión Social y Política de las Mujeres -WSPU, 1903- y líder de las suffragettes), Edith Ellyn (farmacéutica, miembro de la WSPU y coordinadora de las sufragistas de la rama del este de Londres) y Emily Wilding Davidson (maestra que murió en el Derby de Epsom en 1913 cuando fue atropellada por un caballo, al intentar colgar una bandera que reivindicaba el voto femenino).

Así, a través de estas mujeres, Suffragettes trata los siguientes temas: el voto femenino y la lucha de las suffragettes, el patriarcado/orden social y la mujer a principios del S.XX.

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  1. Suffragettes y el voto femenino.

Es a partir del S. XIX, cuando las mujeres empiezan a reclamar la igualdad con respecto a los hombres, surgiendo así el movimiento feminista. Cuyo objetivo, era superar la situación de subordinación en una sociedad patriarcal y obtener la emancipación, por lo que el inicio del feminismo estuvo directamente ligado a la lucha por el voto femenino.

En este sentido, el inicio del cuestionamiento del patriarcado se suele atribuir a Mary Wollstonecraft (1759-1798) con su obra “Vindicación de los derechos de la mujer” (1792), en la que argumenta que las mujeres no son inferiores por naturaleza a los hombres. Deliberando sobre la superioridad masculina y el sometimiento femenino.

A esta obra, posteriormente se sumarían otras que impulsaron definitivamente las teorías feministas, cómo: “La subordinación de las mujeres” (1869) de John Stuart Mill (1806-1863) y “La emancipación de las mujeres “de Harriet Taylor Mill (1804-1858). Ambas, defienden el sufrafoto-3gio femenino y la necesidad de la igualdad de sexos para el correcto funcionamiento de la sociedad.

Paralelamente a la publicación de estas obras, los liberales ingleses (entre los que se encontraban John Stuart Mill) presentaron ante el Parlamento inglés (1867) una petición para considerar el voto femenino. Éste desestimó la petición y se negó a escuchar varias veces a las mujeres que formaban la National Society for Woman´s Suffrage, (1867) de Lydia Becker.

Así, ante repetidas negativas en 1870,1884 y 1897, las feministas se unieron en la National Union of Women´s Suffrage Societies al mando de Millecent Fawcett, cuyo objetivo era obtener la igualdad mediante la vía pacífica. Pero ante la ignorancia del Estado y la violencia legal, social, policial…muchas de estas mujeres se radicalizaron. Es en este punto dónde aparece Emmeline Punkhurst, cuando en 1903 funda Women´s Social and Political Union (WSPU, suffragettes), cuya forma de actuación se caracterizó por las manifestaciones masivas y la desobediencia civil (romper escaparates, quemar buzones, dinamitar las comunicaciones…). Todo ello resumido bajo el lema: “Hechos, no palabras”.

circa 1911: British suffragette Emmeline Pankhurst (1858 - 1928), being jeered by a crowd in New York. (Photo by Topical Press Agency/Getty Images) black & white;format landscape;vehicle;carriage;Roles & Occupations;Rallies & Public Speaking;British;English;North America;TOP 7726 1/1;P/PANKHURST/EMMELINE/1857-1928/BRITISH SUFFRAGETTE

Precisamente, la película de S.Gavron nos lleva a los años más activos de este movimiento (1912/13) y retrata de forma muy acertada la lucha de estas mujeres, pues nos muestran esas manifestaciones masivas y la campaña de desobediencia civil de las que son participes dos de los personajes, Maud Watts y Edith Ellyn. Así como, dos hechos claves que protagonizaron las sufragistas y por los que consiguieron hacerse oír a nivel internacional: la bomba que pusieron en 1913 en la mansión de David Lloyd Georges (Ministro de Hacienda) y la muerte de Emily Wilding Davidson en el Derby de Epsom de 1913.

Todo ello queda muy reflejado en el discurso que E. Punkhurst da en la película:

“…Durante 50 años hemos luchado pacíficamente por conseguir el voto femenino y nos han ridiculizado, maltratado y desdeñado. Ahora nos hemos dado cuenta que los hechos y el sacrificio debe ser el orden del día. (…) Sed beligerantes, cada una a su forma, las que podáis romper escaparates, romperlos y las que podáis atacar aún más el ídolo sagrado de la propiedad, hacerlo. No nos han dejado más alternativa que desafiar a este gobierno, si tenemos que ir a la cárcel para conseguir el voto que sean los cristales del gobierno, pero no los cuerpos de las mujeres los que se quiebren. Incito a las aquí presentes y a todas mujeres de Gran Bretaña a la rebelión ¡Prefiero ser rebelde que esclava!…”

Igualmente, también se expone:

-El concepto que la sociedad tenía de las suffragettes: eran vistas como radicales, delincuentes, violentas, rebeldes, desequilibradas, peligrosas…Debido a su forma de actuar, tanto fuera como dentro de la cárcel, ya que una vez encarceladas iniciaban huelgas de hambre y eran alimentadas de forma forzosa[2]. Como así hace la protagonista, que acaba desafiando el orden establecido que está representado en el inspector Arthur Steed: “…Rompemos escaparates, quemamos cosas porque la guerra es el lenguaje que los hombres entienden. Nos han apaleado y traicionado, y no nos queda nada más…” (…) “… ¿Qué van hacer encerarnos a todas? Somos la mitad de la humanidad…”

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– Las sufragistas como un grupo cohesionado: muchas eran apartadas y repudiadas, por lo que se creó una fuerte identidad de grupo con su propia simbología: la bandera violeta, blanca y verde[3] o las insignias “militares” que obtenían cada vez que salían de la cárcel, puesto que se consideraban soldados. Ambos somos soldados a nuestra manera, ambos luchamos por nuestra causa. No traicionaré a mis hermanas ¿Traicionaría usted a los suyos? (Maud Watts), “…-¿Es usted sufragista? –Me considero más un soldado. Cómo dice Emmeline Punkhurst, hechos no palabras (Edith Ellyn).Pese a ello, dentro del grupo también hay fisuras como es el caso de Violet, que se muestra contraria a poner la bomba en la casa del ministro.

  1. Patriarcado y orden social (ámbitos/esferas del hombre y la mujer).

“…Si permitimos que las mujeres voten perderemos la estructura social. Las mujeres están bien representadas en sus padre, hermanos y maridos…”, “…Las mujeres no tienen el temperamento calmado ni el equilibrio mental necesarios, para emitir un juicio sobre asuntos políticos…”

A través de este tipo de frases, la película refleja un fuerte patriarcado en el que la mujer es excluida de un mundo diseñado por los hombres. Un modelo social que subordina al sexo femenino y que diferencia los ámbitos entre hombres/mujeres.

Esta idea de estructura social hunde sus raíces en las obras de Rousseau (entre otros) que excluye a las mujeres como sujeto político (ciudadana) y establece la diferencia de masculino y femenino en función de la naturaleza de cada uno. Así, la mujer tiene la función reproductora/ el espacio privado y el hombre la función productora/el espacio público.

Es más, en su “Emilio o De la educación” diferencia claramente espacios y características: Emilio es ciudadano y estfoto-6á capacitado para intervenir en la esfera pública, mientras que Sofía (su esposa) es compañera/complemento de Emilio y no está capacitada para pensar por sí misma.

De esta forma, como establece M. Rosaldo en “Woman, culture and society”, se ha creado un modelo basado en una dicotomía (privado/público) asimétrica que establece relaciones desiguales entre hombres y mujeres. Pues, los hombres se mueven en el ámbito de la autoridad y poder (política), controlando a la mujer que aparece subordinada.

  1. La mujer a principios del S.XX.

A lo largo de la película, vemos a una mujer que no tiene derechos y que está incapacitada para actuar por sí misma: no puede ejercer el derecho al voto, no puede obtener la custodia de sus hijos, una vez casada no puede ser propietaria de sus rentas o bienes y, aunque esta dentro del ámbito laboral, se encuentra en situación desigual respecto al hombre. Ante esto, la mujer tiene que ser respetuosa y no debe rebelarse porque es excluida.

“…Vera, al final resulta que soy sufragista. Me dijo que nadie escuchaba a las chicas como yo, bueno pues ya no puedo tolerarlo. Toda la vida he sido respetuosa, he obedecido a los hombres…”

En el caso de nuestra protagonista, vemos que al principio acata y obedece hasta que, progresivamente, comienza a luchar por su libertad, sobre todo, cuando es consciente que le han quitado todo y ya no tiene nada que perder. En concreto, cuando su marido primero la repudia y finalmente decide quitarle a su hijo para darlo en adopción sin que ella pueda hacer nada porque la ley no la ampara.

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A partir de aquí, la película introduce el tema de la maternidad (en el núcleo familiar la mujer tiene que cumplir con su papel de madre/esposa) y, a su vez, el de la mujer cómo trabajadora. Lo que nos lleva a plantearnos ¿Era compatible la función reproductora con la productora?

La respuesta es “sí”, pero estando diferenciada la situación laboral femenina. Es decir, más horas y menos sueldo, como establece Maud cuando expone su caso en el Parlamento: “…Es un trabajo breve, sufres dolores, tos crónica, quemaduras y jaquecas (…) Ganamos 13 chelines, 19 chelines los hombres  y trabajamos un tercio más de horas dentro…”. A lo se suma el acoso ejercido por el dueño de la lavandería.

Por tanto, vemos a una mujer sometida en el mundo laboral y siempre especificando que la maternidad es su función principal. La cual, está en total oposición con el sufragio porque impide que el papel de madre y esposa se desarrolle completamente. Si pretenden meterse en el ámbito político y en el de los hombres, no están cualificadas para ser madres porque han perdido el juicio.

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Rocío Rivas Martínez

Referencias

Beltrán, E.,  y Maqueira,V., Feminismos. Debates teóricos contemporáneos, Alianza Editorial, Madrid, 2001

Díez Celaya, R., La mujer en el mundo, Acento Editorial, Madrid, 1997

Gómez Beltrán, I., “La pantalla feminista: feminidad sufragista y masculinidad hegemónica. Análisis cinematográfico: Ángeles de Hierro (2004) y Las Sufragistas (2015)”.  Cuestiones de género: de la igualdad y la diferencia, 11,2016, pp. 115-133.

Palabras clave: Feminismo, suffragettes, mujer y patriarcado.

[1] Suffragettes se distinguen de las sufragistas en que las últimas optaron por la vía legal y pacífica para conseguir el voto femenino.

[2] A través de la Ley del gato y el ratón, aquellas cuya integridad física peligraba eran excarceladas.

[3] “…«El violeta, color de los soberanos, simboliza la sangre real que corre por las venas de cada luchadora por el derecho al voto, simboliza su conciencia de la libertad y la dignidad. El blanco simboliza la honradez en la vida privada y en la vida política. Y el verde simboliza la esperanza en un nuevo comienzo…”. Emmeline Punkhurst

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