Pocos elementos existen tan vitales como la sangre, sin embargo, a muchos les produce asco, miedo, respeto incluso mareos. Pero, ¿qué tiene de malo la sangre que tan desagradables reacciones produce?

Es probable que más que una respuesta de asco lo que la sangre hace es hacer aflorar uno de nuestros instintitos más fuertes: el de la supervivencia. Por definición, la sangre está concebida para estar dentro del cuerpo, que es donde cumple su función, cuando la encontramos fuera de él saltan nuestras alarmas e inmediatamente asociamos la situación a un problema de gravedad.

Ante dicho análisis, nuestras reacciones suelen venir provocadas por nuestros sentimientos más primitivos, de ahí que vayan asociadas a nuestras emociones más profundas.

Feliz Lunes

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