Noemí Villaverde es educadora social y antropóloga social y cultural. Desde hace unos años dirige un blog que, a todos los que andamos en estos temas, nos tiene fascinados: Una antropóloga en la luna. En él podemos encontrar artículos muy interesantes de diversos temas sociales.

Por si fuera poco, en 2017 publicó un libro homónimo donde podemos encontrar “las historias más sorprendentes de la especie humana”

Por todo esto hemos querido tener una pequeña charla con ella, para que nos cuente un poco más sobre esta maravillosa aventura que es la divulgación de las ciencias sociales.

La primera pregunta es casi obligatoria hacértela, ¿qué te llevo a interesarte por la antropología? ¿Y por qué crear un blog sobre un tema tan raro para muchos?

En la época en la que estudié esta carrera había mucho interés en lo exótico y en la arqueología. Por lo que nos dijeron, a causa del boom de internet e Indiana Jones. A mí me fue interesando más los aspectos comunes que tenemos los seres humanos, y que, en realidad, «para raros, nosotros» (como reza el título de un libro de antropología). El blog lo creé al ver que sobre esta materia había muchos trabajos muy exhaustivos e interesantes, pero que no llegaban tanto a la gente. Cuando decía que estaba estudiando antropología, la respuesta más común era «qué bonita» para después preguntar qué era exactamente. Por eso, me interesaba entrar a los ojos de los lectores a través de datos curiosos, para acabar con una reflexión sobre nuestra propia rareza y poder así de alguna manera diluir esa línea de «nosotros», «los otros».

Además, esta plataforma es una buena herramienta para mí, mi memoria deja mucho que desear… ¡hay veces que busco un dato en el buscador y me aparece mi blog, y yo ni recuerdo cuando lo escribí!

Y la segunda pregunta, es casi tan obligatoria como la primera, ¿Por qué “Una antropóloga en la luna”?

El nombre es un pequeño homenaje al neurólogo humanista Oliver Sacks «Un antropólogo en marte» y la historia que relata sobre Temple Grandin, doctora en ciencia animal. Ella dijo que por su autismo a veces se sentía como «un antropólogo en marte». Me pareció una buena frase. Además, en la luna todo se relativiza…

¿Qué crees que puede ofrecer la antropología a la situación actual en cuanto a inmigración, políticas ultra, movimientos ultras, educación…? Porque seguramente podemos aportar más de lo que parece

Últimamente estoy leyendo mucho sobre este tipo de temas, políticas ultras, educación conservadora… que, ante la celeridad, la abundancia extrema, nos decantamos por lo más fácil, lo intuitivo, lo emocional, la apariencia… Esas ideas preconcebidas, los prejuicios. Por eso, remarco mucho esos trabajos que tratan del silencio, del tiempo para la reflexión. La antropología puede conocer los recursos que tienen otras culturas para hacer frente a diversas crisis humanas, pero para eso debemos tener tiempo y saber escuchar atentamente, con tiempo y sin prejuicios.

¿Qué subrrama de la antropología social y cultural te gusta más tratar? ¿por qué?

Creo que no hay subrrama que más me guste. Voy por momentos, a veces me decanto por la urbana, otras por el género, ahora por las tecnologías…

Pregunta complicada, ¿Cuál es tu antropó[email protected] [email protected] y por qué?

Sí que es complicada, ¿sólo una/o? Me fascinó el trabajo de Nancy Scheper-Hughes.

Un trabajo de campo que te hubiera gustado hacer y no tuviste oportunidad.

En realidad, yo trabajo como educadora, así que algún trabajo de campo relacionado con la educación social

No sé hasta qué punto la gente de a pie entiende en toda su extensión la palabra “refugiado”, lo comento por la actual crisis humanitaria que estamos viviendo. Y si en un futuro el Mediterráneo quedara como un símbolo de muerte más que de vida. ¿Qué opinión tienes al respecto?

Tampoco entiendo cómo tenemos la valentía de decir «refugiado» cuando muy pocas personas son las que finalmente encuentran un refugio digno. Siempre me acuerdo de Franz Fanon que escribió en 1961 aquello de «dejemos a esa Europa que no deja de hablar del hombre al tiempo que lo asesina dondequiera que lo encuentra».

¿Nos recomiendas alguna etnografía que te haya marcado especialmente? ¿Por qué lo hizo?

Esta pregunta puede ir relacionada con la 5, la del libro «La muerte sin llanto» de Scheper-Hughes. Me pareció tan buena que no sabía (y hoy todavía no sé) como abarcarla para escribir sobre ella en el blog. Algún párrafo añadí en el libro, pero aconsejo su lectura de arriba abajo.

¿Cuál ha sido el tema más comprometido que ha generado más debate en la página y que más sensibilidades hiere?

La geopolítica, supongo. Quizás sea por los medios, por la magia de los algoritmos o qué se yo, hay una tendencia a ser de extremos: o se está de un bando o del otro. Yo tiendo a revolver por los grises, pero siempre sé que cuesta trabajo, mucha lectura, que hay múltiples maneras de abarcar un conflicto geopolítico. Y que, aunque intento que no suceda, siempre puedo equivocarme, y está bien.

¿De qué tema aún no has hablado y que has ido posponiendo por un motivo u otro?

Los temas que pospongo son los que menos me apetecen porque no me gusta tratar, por ejemplo, antropología del parentesco, antropología de las creencias… Aunque al final, siempre cae algo en alguna entrada

Los temas que tratas tanto en el libro como en el blog son muy diversos, se podría decir que abarcan al ser humano en toda su globalidad y complejidad ¿Pero hay alguno por el que te decantas o que a ti te parezca más interesante de cara a lo que se supone es el ser humano?

De alguna manera u otra, tiendo a escribir sobre la interdependencia, la cooperación. No es un tema en sí, pero es un aspecto que busco cuando trato de algún tema o recopilo historias.

¿Está el llamado “primer mundo” abierto a la diversidad? ¿Se ve la diversidad como un valor, como algo que ganamos y no como negativo?

Creo que en el «primer mundo» nos gusta la diversidad como una manera de remarcar la autenticidad propia y de los demás, quizás porque hay una crisis de «alteridad» (no de identidad, como dicen) y todo está bajo sospecha. La autenticidad que remarcan las diferencias de esa multidiversidad nos tranquiliza, siempre que podamos ubicarla, controlarla, limitarla. El problema viene cuando tenemos que tratar con ella y no sabemos dónde ubicarla porque rompe nuestros esquemas de lo que es «normal». Me gusta mucho una idea que suele repetir el antropólogo Manuel Delgado: más que abogar por el derecho a la diferencia, hay que hacerlo por el derecho a la INdiferencia. Solo hay que ver las redadas racistas policiales.

Para ti la solidaridad es el nexo común entre los seres humanos, o así lo he entendido yo después de leer el libro, corrígeme si me equivoco ¿Esa solidaridad, por lo tanto, crees que la adquirimos a través de la cultura, de las vivencias o que está en nuestra naturaleza como seres humanos?

Hay una canción que dice algo así como que una caña es muy delgada y muy fácil de quebrar, pero si juntamos varias, son difícil de doblar. Si se une el campesino, el minero, el pescador, todos los trabajadores, son un brazo y una voz.» Es una estrategia que surge de la necesidad. El ser humano nace indefenso, sin otro ser que lo cuide, es imposible que salga adelante. Ya en Atapuerca se ha visto que el grupo de hace 530.000 años cuidó de Benjamina, una niña con discapacidad. Más que pensar si la solidaridad es algo cultural o natural en el ser humano, yo diría que el cuidado nos hace humanos.

Para finalizar, ¿tienes algún proyecto pendiente? Queremos seguir leyéndote.

Seguir con el blog y las redes. Pero ninguna novedad en el frente. Se aceptan propuestas.

Sonia Hidalgo

Amaia Castresana

Azalí Macías

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