En este artículo intentaré dar unas ideas generales de la construcción antigua “templo”, tanto en su versión egipcia como griega, para que puedan observarse las diferencias. Profundizaré en ello mediante ejemplos de cada uno de ellos.

El templo egipcio no se piensa para rezar, para que el pueblo pueda ir a venerar a sus dioses. Al contrario que en otras sociedades, no se realizan sacrificios tampoco. Se construye como un palacio para el dios, y, por tanto, solo faraones, sacerdotes y personajes de alto status societario pueden entrar en él.

Existen 3 tipos de templo que se dividen según su finalidad: El templo solar o astral (Imperio Antiguo), el templo funerario (más presente en el Imperio Nuevo) y el templo divino o clásico (más presente en el Imperio Nuevo).

Del Templo solar o astral no se encuentran demasiados ejemplos, y como su nombre indica, eran construidos para la adoración del dios Sol, Ra. Siempre aparecen en ellos el obelisco y la barca solar, muy característicos de este dios por su simbología con los ritos funerarios. Uno de los ejemplos que podemos encontrar es el Templo de Niuserre, que está formado por dos pabellones unidos entre sí por una avenida cubierta. Se encuentra amurallado y en el patio abierto se encuentran el símbolo que mencionábamos, el obelisco, mientras la barca se encuentra situada fuera del recinto.

En cuanto a los templos funerarios, siguen una formación similar a la de los divinos, nuestra tercera clase de templo. Uno de los principales es el de la Reina Hatshepsut. Se encuentra en Deir el Bahari. Tendría parte excavada en la roca y otra parte que da al exterior. Tiene una gran avenida de esfinges y jardines. Aunque no se ha conservado en su totalidad, poseía muchas esculturas y capillas que se dedican a diversos dioses.

Por último, tenemos el templo divino, denominado así por estar dedicado a un dios. También se puede encontrar con el nombre de templo clásico dada su estructura. Su construcción discurre entre una parte abierta y visible hasta otra que sería más cerrada. Están construidos en piedra, que simboliza la inmortalidad de los dioses, y están rodeados por grandes murallas que pueden ser de ladrillo, adobe o mampostería. Encontramos en su interior el edificio del templo, así como otros que contribuyen a su mantenimiento, como serían las casas de los sacerdotes, los centros de cultura, almacenes, graneros, y demás.

En cuanto a su estructura, tenemos varias partes: las esfinges formando una avenida y que simbolizan la protección del templo, después los obeliscos, repletos de jeroglíficos y símbolos de Ra, y tras estos los pilonos junto a las puertas de entrada. Ya en el interior del templo tenemos varias escaleras que llevan a diferentes estancias, entre las que se encuentran la sala hípetra, donde solía existir un altar y varias estatuas faraónicas. Después, tendríamos la sala hipóstila, llena de columnas y por último el sancta sanctorum, la zona más escondida y donde suele estar la barca. Las salas son cada vez menos luminosas y más angostas, dando esta última esa sensación de privacidad y misterio.

Uno de los principales templos de estas características que podemos encontrar es el templo de Amón, en Luxor. Construido sobre un antiguo santuario por orden de Amenofis III y por la mano de Amenhotep como arquitecto. Una de sus características más conocidas es la existencia de colosos. Concretamente existían cuatro sentados y dos en pie, aunque solo nos han llegado completos dos de ellos. Además, poseía dos obeliscos, y uno de ellos fue llevado a Paris. También es de mencionar que tenía numerosos pilares y de diversos tipos, desde lotiformes a osiriacos.

En cuanto a los templos griegos, se trata de uno de los tipos de arquitectura más característicos de esta cultura. Están basados en un soporte como la columna, y este se rige por normas o estilos que pueden ser dórico, jónico o corintio. La forma principal es rectangular y de orientación este.

Las características generales serían que está formado por una sala donde se encuentra la estatua del dios al que se dedica el templo (Naos o cella) y que tiene un pórtico (pronaos). A veces existe también otro pórtico (opistodomos) en la parte trasera de la cella, aunque sería falso porque no tiene entrada real. También puede tener una segunda habitación sin entrada exterior (adyton).

Los templos griegos tienen una denominación según cuantas columnas poseen en la fachada principal, que van normalmente de 4 a 10, sumando de dos en dos: tetrástilo, hexástilo, octastilo y decastilo. También pueden existir con solo dos columnas frontales (in antis), sin columnas (ápteros), de pronta circular (monópteros o tholos), con columnas solo en la fachada principal (próstilo), con columnas en las fachadas delantera y de atrás (anfriprostilo), rodeado de columnas (períptero)…. La importancia de las columnas es esencial.

El templo ha ido cambiando a lo largo de las etapas griegas. En el periodo arcaico y de transición al clasicismo podemos ver que son generalmente alargados y que las columnas suelen ser de orden dórico, muy cercanas entre ellas. Además, suelen poseer número impar de columnas en fachadas no principales. Un ejemplo de esta época es el templo de Hera en Olimpia, que data del 600 a.C. y que posee cella, pronaos, opistodomos y peristilo. En el periodo de transición al clasicismo ya se pueden ver algunos ejemplos de orden dórico, como el templo de Aphaia.

En el periodo clásico, las proporciones comienzan a ser más estándares, y como ejemplo tenemos el Partenón, de estilo dórico. Realizado en el 447 a.C. ha pasado por muy diferentes usos durante su historia, y gran parte de su decoración se encuentra en el Museo Británico. Dedicado a Atenea Partenos, se levantó en mármol casi por completo. De orden dórico, octástilo, períptero y anfipróstilo. Una característica que le diferencia es que sus opistodomos dan a una estancia. Además, la cella poseía dos habitaciones, una donde se encontraba la estatua de Atenea y otra que albergaba el tesoro de la Liga de Delos.

Durante el periodo Helenístico, uno de los más característicos templos es el Olimpeion, también conocido por Zeus Olímpico de Atenas. Terminado en el año 131 d.C., no queda mucho de él. Pero era un templo monumental y de gran calidad.

Verónica Muro Asensio

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