Quizás la confusión más habitual entre la política y “las políticas públicas” concretas, provenga- una vez más- de la traducción “libre” de los tres términos anglosajones, que se refieren a tres conceptos diferentes. Así en inglés “politics”, “policy” y “polity”, distinguen entre tres maneras diversas de definir o delimitar un campo de acción político. En una traducción libre, politics, refiere al campo de discusión pública que quizás sea el que más frecuentemente identificamos con “política”, todo lo que aparece en la sección de política de los diarios y semanarios. En cambio, para los anglosajones “policy” son los contenidos concretos de las políticas que implementan las instituciones públicas, estas normalmente ni salen en los periódicos, pero claro, se refieren a sanidad, vivienda, educación, pensiones, etc. Y en inglés “polity” refiere al tipo de régimen político de un determinado estado.

bea1Entonces, cuando hablamos de políticas públicas estamos hablando de temas con una fuerte carga política, de debate, en donde deberíamos de preguntarnos quien consigue qué y de qué manera. Desde una mirada antropológica, el simple hecho de que el debate de las políticas concretas ni  siquiera lo identifiquemos como tal, nos lleva a enfocar la lente con un poco más de ángulo. ¿De dónde salen estos programas de acción política de los gobiernos? La cantidad de recursos colectivos que se emplean para – supuestamente- resolver problemas colectivos, deberíamos ser capaces de saber si se emplean de manera eficaz y eficiente. Frente al retroceso, en enormes áreas de problemas colectivos, (léase abandono de las personas dependientes, de colectivos como paradas de larga duración, de ancianas que viven solas, y un largo etcétera) de la acción concreta de los gobiernos, no es entonces, desde esta mirada, ¿una política en si misma? Y como si tenemos claro, en política, así como en el fútbol, para que ganen unos, otros han de perder el partido, quién pierden con estas “no-políticas”. Veamos casos concretos para hacernos una idea más acertada. Cuando un ayuntamiento de un pequeño pueblo de la sierra madrileña, decide, mediante votación de los grupos políticos mayoritarios, rescindir un contrato que proveía de atención a domicilio a los ancianos dependientes de la localidad, aduciendo “recortes presupuestarios”, y a la vez, dentro de los festejos de la virgen local, concede un presupuesto para “corridas de toros”, ¿qué intereses entran en juego? ¿Quién gana? ¿Y quiénes pierden? Pues depende del  lugar desde el  que lo miremos; así una anciana que ve recortada su asistencia domiciliaria de tres días a solo una a la semana, evidentemente se sentirá perjudicada, de la misma manera la trabajadora que ve recortadas sus horas de contrato. Pero, ¿y  el adjudicatario del cartel de las fiestas? Pues previsiblemente éste se sienta satisfecho de la decisión del ayuntamiento., así como los baristas de los locales cercanos que se benefician de la mayor afluencia de clientes, el camarero al que se le extiende el contrato hasta pasadas las fiestas, etc. Entonces,  ¿por qué si la decisión de las políticas públicas es una cuestión de anteponer unos intereses concretos sobre otros más concretos, se nos “vende” la idea del “bien común, colectivo”? Quizás, y sobre esto va la antropología de las políticas públicas, haya que explicar y sobre todo tomar conciencia de que toda la ciudadanía es capaz de “agencia” , o sea, de influir en los gobernantes para salir del bando perdedor.

                                                                                              Beatriz Lamas

 

Referencias

El proceso de elaboración de las políticas públicas, Charles Lindblom, 1991. Serie publicada por el Ministerio de las Administraciones Públicas.

Los ocho pasos para el análisis de las políticas públicas, Eugene Bardach, 1998

Decisiones Públicas. El análisis y estudio de los procesos de decisión en políticas públicas, Joan Subirats y Bruno Dente, Ariel, Barcelona, 2014

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2 comentarios sobre “¿Cómo diferenciamos entre política y políticas?”

  1. Creo que le llaman «Estado de Binestar» ¿Bien estar para quien? Todo depende de el principio de justicia que se aplique. La antropología ha de estar mediando entre las instituciones políticas y las personas que viven en esa esfera política, pero si lo económico envuelve a lo político ¿Donde queda el interés de la política pública? En lo económico…

  2. El interés económico está por encima del interés social,eso parece claro hoy en día.Por lo tanto lo social está supedidato a lo económico, pero el Estado de Bienestar se basa en eso también, en un mayor control de los beneficios para satisfacer ciertas demandas sociales, con lo que al que no le interese ser participe de ese juego lo tiene claro ,modifica las normas.Otra cosa no nos olvidemos de las otras políticas públicas cuando en una comunidad de vecinos los co-propietarios se negaban a no ya pagar incluso autorizar ciertas reformas para la accesibilidad (hoy,por cierto más que menos solucionado por la legislación),¿Seriamos capaces de hacer una mirada a las políticas públicas institucionales y a las políticas públicas que debemos desarrollar los ciudadanos para mejorar nuestra calidad de bienestar?

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