Pues ya está aquí, y parecía que no iba a llegar nunca.

No solo hemos permitido la mercantilización de la Navidad por parte de los que hacen negocio con ella ¡y qué negocio!, si no que ahora llega a nuestras vidas el Black Friday , para que el beneficio ya sea redondo, o mejor dicho, para que la «cosa económica» rente ya desde un mes antes.

Os contaré en que consiste: durante una semana las grandes superficies, y las que aspiran a serlo y miran a las anteriores como un modelo a seguir, se dedican a bombardearnos con publicidad y a inflar los precios, para que una vez llegado el celebrado Viernes, gastemos nuestros pingües beneficios en cacharros que el sábado, ya no solo no valdrán para nada, si no que habremos olvidado (hasta el Viernes Negro siguiente que, si tomamos por costumbre, tal vez sea dentro de dos meses en plena cuesta de Enero).

Pero a ver quién es el guapo que se queda sin formar parte de este acontecimiento histórico; sería como quedarte en el sofá en plena toma de la Bastilla.

Consumo hoy, mañana puede ser tarde. No pienses qué está sucediendo, ni en cómo funciona: simplemente gasta.

 

Feliz viernes (negro)

Anthropologies

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