Esta autora nacida en Buenos Aires, Argentina, reside en Alemania desde hace 27 años con su esposo y sus cuatro hijos. Es profesora de Letras y dicta clases en la Universidad Popular de Kulmbach. Es cantante lírica y a través de sus conciertos “multimedia” introduce al público de manera didáctica en las diferentes temáticas aunando la música, la literatura y el arte. Sus minificciones o microrrelatos los utiliza como una estimulación de la creatividad del estudiante. Este género se adapta muy bien a la vida actual en donde el poder de síntesis y “la búsqueda del tiempo furtivo” representan un diario desafío en la enseñanza.

Cenizas al viento

Heddy Ludden - ilustracion (1) Encontrar el marco ideal para dar descanso a sus restos mortales ha sido siempre, para cualquier ser humano, motivo de devaneos inagotables durante su efímera existencia terrenal. El mar, fuente azulada de románticas inspiraciones para entierros oceánicos, condujo a tres jóvenes (herederos tan sólo de una urna paterna) hacia un  acantilado solitario. Desgranaron allí ese contenido mortal dando de tal forma cumplimiento al deseo póstumo del anciano,” confundirse en el azul de sus aguas infinitas”. Entre rezos, ensalmos y jaculatorias, se destapó la diminuta ánfora mortuoria mientras un viento indómito se afanó en adherir aquellas cenizas al vigoroso cuerpo de sus hijos.

No siempre resulta fácil quitarse a un padre de encima.

Amada edad- años amados

 Ayer corría por la vida como un ágil colibrí, embelesado por cada flor a su paso. Me bebía esa  vital sangría a borbotones. Hoy, amada edad, amados viejos años, cuanto más cerca estoy del camino sin retorno, más eterno se ve mi presente. El Poeta me lo enseñó. “El tiempo perdió sus zapatos, un año tiene cuatro siglos”. Envejecer, me dije, es haber dejado de enamorarse. Entonces me puse a cazar mariposas de ensueño, reviví con fantasía y asombro todo lo que existía dentro de mí. Me enamoré una y mil veces al contemplar luciérnagas, ombúes, abejas, hojas preñadas de otoño y el arte de su diseño, me quedé un año abrazada a un niño, me vestí de fiesta con lentejuelas cuajadas de estrellas  y una lluvia de plata coronó mi juventud. Me levanté a reanudar el añejo sendero y de pronto escuché a Mozart en el pico de esa alondra. Ven, afina tu oído y podremos compartir tan sólo un siglo!

39 rosas rojas

A Jerzy Bielecki quien a los 90 años murió con esta historia de amor en los labios.

 No era carnaval pero aquel disfraz llegaría a ser el mejor ejemplo de mi fantasía y de mi amor por ella. Los dosHeddy Ludden - ilustracion (2) polacos, yo católico, ella judía. Los dos condenados por el mismo régimen despiadado. Una flor también puede nacer entre la escoria. Éramos jóvenes y teníamos que salvar nuestras vidas ante todo. El uniforme de oficial me quedaba como hecho a medida. El idioma alemán que hablaba desde niño sirvió para que mi camuflaje fuera perfecto y respetaran las órdenes de abrir las puertas de salida para el interrogatorio de la prisionera judía. El pánico corrió por nuestras venas al sentir la libertad y volamos sin rumbo para huir de las balas que podrían alcanzarnos al pronto. Nos perdimos de vista el uno del otro y cada uno rehizo su vida con un agradecimiento y un reencuentro pendientes. 39 años de separación, simbolizados en la misma cantidad de rosas rojas en mis manos, reverenciaron cuando volvimos a vernos, aquel amor nacido en el imborrable campo de extinción.

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7 comentarios sobre “Heddy Lüdden”

  1. Cuentos que nos llegas al corazón por la intensidad vivida en tan pocas líneas, en las que se ven reflejadas emociones, sentimientos, historias de la vida misma, y sobre todo la profundidad y el amor que esta autora nos transmite en cada palabra de su escritura.
    Nos dejes nunca de deleitarnos con tus cuentos.
    Gracias por darnos la oportunidad de detenernos y hacernos sentir protagonistas de tus escrituras.

  2. Se percibe en sus relatos un despojo de sí misma para dar y entregarse amorosamente sin medida, Una intuición exquisita y sensible brilla en sus palabras para describir realidades cotidianas, invitándonos a soñar despiertos, descubriendo la belleza abrazando La Muerte y La Vida de nuestros pequeños cosmos. La alegría de vivir esta acompañada por un erotismo sutil que se siente como gotas de rocío. Su corazón nos hace una invitación al amor profundo fundiendo lo material con lo celestial y me parece escuchar en los trinos de ese colibrí.: “Recuerda que cada mañana es una oportunidad para comenzar y ser feliz, Respírala, gózala…disfruta lo que nos da la vida”. Es una Perla y un regalo descubrirla rescatando el tiempo furtivo.

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