No fui yo quien encontró la antropología, sino ella a mí. Desde siempre me ha interesado el funcionamiento del mundo y de los comportamientos de los seres humanos que habitan la Tierra. ‎De ahí, que concluya que nadie es así porque lo es, sin más, si no que todo responde a un fenómeno casuístico, y que cada grupo humano se encarga de construir en su entorno cultural, su propia falacia social. Así vivimos cada ser humano la vida que nos ha tocado vivir. Claro está, en el plano material, porque fuera de aquí, todos practicamos la misma sinfonía, andamos el mismo Camino y nos sentimos atraídos por el más allá.
También he viajado a lugares que antes había estado allí. No me acuerdo de quienes erais, porque de eso hace ya algunos cientos de años, pero si algún día coincidimos y sentimos la misma vibración, sobrarán las palabras.
Me gusta salir a correr, porque cuanto más espacio recorro en menos tiempo, más tiempo tengo para vivir mientras hago otras cosas.‎ Y es que el tiempo es un mal aliado, porque no espera ni a que salga el Sol.
«Donde fe hallara»
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