Los vendehumos prosperan en una época que premia la apariencia, la rapidez y los relatos convincentes por encima de las pruebas. No son solo charlatanes: también reflejan una sociedad que a veces prefiere creer antes que comprobar. Su éxito se basa en prometer claridad, seguridad y resultados simples para problemas complejos. El Derecho interviene cuando el humo deja de ser pose y se convierte en engaño con consecuencias reales.
prisa
El tiempo pasa…
“Pienso, luego existo”, con esta máxima definía el padre del racionalismo la existencia humana, y es…
