El principito. El zorro y la rosa

28 agosto, 2017

El Principito es un cuento poético que viene acompañado de ilustraciones hechas con acuarelas por el mismo Saint-Exupéry. En él, un piloto se encuentra perdido en el desierto del Sahara después de que su avión sufriera una avería. Para su sorpresa, es allí donde conoce a un pequeño príncipe proveniente de otro planeta. La historia tiene una temática filosófica, donde se incluyen críticas sociales dirigidas a la extrañeza con que los adultos ven las cosas, al igual que un análisis sobre la naturaleza humana.

El Principito es una novela corta y la obra más famosa del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry. La obra fue publicada en abril de 1943 (En 1946 en Francia tras su liberación). Incluido entre los mejores libros del siglo XX en Francia, se ha convertido en el libro escrito en francés más leído y más traducido. Fue publicado en español en septiembre de 1951.

Saint-Exupéry escribió e ilustro el manuscrito mientras se encontraba exiliado en los Estados Unidos tras la batalla de Francia. El libro es considerado un relato infantil, por cómo está escrito, pero en él, se tratan temas tan importantes como es el sentido de la vida, la soledad, la amistad, el amor y la pérdida.

                     

El mismo piloto es el narrador de la historia y cuenta que una vez, cuando era niño, hizo un dibujo de una boa que digería a un elefante, sin embargo, todos los adultos que veían el dibujo lo interpretaban erróneamente como un sombrero. Por lo que aunque él intenta explicar lo que realmente es, los adultos le aconsejan que deje el dibujo y se dedique a algo más productivo. Este se lamente de lo poco comprensivos que son los adultos y su poca creatividad.

                          

Ya de adulto el narrador se ha convertido en piloto y, un día, su avión sufre una avería en el desierto del Sahara y allí aparece de la nada un pequeño niño al que el narrador llama “el principito”. Este le pide que dibuje un cordero, pero el narrador decide mostrarle el dibujo de la boa con el elefante dentro y para su sorpresa, lo interpreta correctamente. Pero como es incapaz de dibujar el cordero, termina por dibujarle una caja y le dice que el cordero esta dentro. El príncipe queda satisfecho y le dice que eso era lo que quería.

En los siguientes días, mientras el narrador intenta reparar el avión, el principito le cuenta como llego a la Tierra. Le cuenta que vive en un asteroide, el B612, según el narrador, y le va contando cómo pasa sus días en su pequeño planeta (los baobabs, los volcanes, la rosa) y como había visitado otros seis planetas y conocido a los personajes que vivían en ellos así como sus historias (el farolero, el rey, el vanidoso, el bebedor, el hombre de negocios, el geógrafo, la serpiente, el zorro)

Esto es a grandes rasgos lo que el libro cuenta. Pero ahora nos vamos a centrar en dos de los personajes del libro y que a mí me gustan mucho por lo que representan y por lo que pueden aportar en este mundo cada vez más deshumanizado.

El Zorro

                             

Este transmite al Principito las enseñanzas más importantes acerca de la vida, la amistad y el ser humano.

El autor usa la humanización en los animales, en este caso el zorro, a través del dialogo. Este no quiere ser discriminado por lo que es y nos hace reflexionar sobre el comportamiento humano ante los iguales. Aceptar la diversidad, lo que nos hace realmente únicos. Quiere que lo domestiquen para tener una obligación y tener amigos. Crear un vinculo afectivo y que ambos se necesiten.

Este vínculo representa la necesidad de tenerse el uno al otro “Si tú me domesticas, entonces tendremos la necesidad del uno del otro, tú serás único para mí, único en el mundo y yo lo seré para ti”. Esto es lo que forja la verdadera amistad, la lealtad hacia la otra persona. Esta no se puede comprar, como se compran las cosas en las tiendas, sino que hay que ganársela, trabajarla con paciencia poco a poco y con tiempo, cuidándola. Eres responsable de esa amistad. No existen los mercados de amigos.

La felicidad por la amistad y la forma en que este cariño se muestra es la necesidad imperiosa de sentirnos amados y necesitados. La importancia de cumplir las expectativas de las personas que queremos y de la responsabilidad que asumimos ante ellas.

Eres responsable para siempre de lo que has domesticado”. Cuando se ha cultivado una relación de amistad o de amor con otra persona, esto nos convierte en corresponsable del progreso de esa relación. “Hemos domesticado” una relación con otra persona, nos hemos vuelto importantes el uno para el otro y no podemos abandonar, sino conservarla cuidándola y haciéndonos responsable de ella. Ser coherentes con lo que hacemos y con las personas. Aprender a acercarse al otro. Es el valor de la amistad.

En los últimos años parece que las relaciones de amistad son utilizadas como “cosas”, que se utilizan y cuando no nos sirven las “tiramos”, las apartamos. Amistades hechas por interés, y que luego evidentemente, esos lazos afectivos se deshacen, no perduran en el tiempo.

La verdadera amistad no conoce distancias, frustraciones, competencia, ni limitaciones. En  un mundo donde todo esto está a la orden del día, debemos saber identificar y reconocer los verdaderos valores como la empatía, ver y ser más sensibles hacia las necesidades de los demás,  la solidaridad, las emociones, intereses y deseos que no lleven a tener la capacidad de relacionarnos adecuadamente con los demás y poder fortalecer vínculos o lazos afectivos fuertes, duraderos y verdaderos con los que poder sobrevivir en un mundo cada vez mas deshumanizados, en los que existen también personas crueles, egoístas, que se benefician de las necesidades de las personas más desfavorecidas.

Necesitamos tanto esos vínculos o lazos afectivos, como necesitamos el comer, beber, el vestido, etc… Somos seres gregarios y convivimos en comunidades. Necesitamos al otro en una palabra. Dar y recibir.

La Rosa

                         

Representa lo que amamos, por lo que luchamos y nos esforzamos. Lo mismo que también podemos ver en ella a las personas – o actitudes – que perjudican a otras sin darse cuenta, ya que solo piensan en sí mismas. Se puede observar, sin duda, en ella la vanidad y el orgullo de saberse única, de sentirse cuidada, sin darse cuenta que en realidad toda su importancia radica en los cuidados que le da el Principito, que depende de él para poder vivir.

Pero la Rosa es única porque es suya, le pertenece y es su responsabilidad, la cuida, la alimenta,… como debe ser cuidada la verdadera amistad y amor. Es el objeto de amor del Principito, pero su relación con ella es difícil, pese a ese cuidado que la procesa, porque la flor es caprichosa y orgullosa. Pero es su recuerdo, lealtad y amistad lo que hace que vuelva a su planeta. Simboliza el amor, que debe ser cultivado y atendido día a día, con paciencia.

El tiempo dedicado a la Rosa en sí y esa responsabilidad en las acciones, con la recompensa correspondiente en este caso, la Rosa como ser único  y la “domesticación” del Zorro, es lo que da sentido a la obra y lo que el escritor intenta expresar, lo que realmente es la amistad, los lazos de unión y afectividad.

El libro, aunque está escrito  para que fuera leído por los más pequeños, también está indicado para los adultos, sobre todo en los tiempos que corren. Da una verdadera lección, a través de sus personajes y de sus frases más celebres, sobre la amistad, la lealtad, la responsabilidad, la empatía y sensibilidad hacia el otro. Ver más con el corazón “Solo se puede ver con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos”. Debemos ser capaces de ver dentro de las personas, ver lo que cada uno es en esencia. Ver más allá de las apariencias.

Que la amistad va más allá de las distancias y que los amigos se tornan importantes para nosotros y nosotros para él, cuando somos capaces en su ausencia, de reír o llorar, se sentir nostalgia, pena o alegría. Debemos buscar y encontrar en nuestro interior. Debemos ser bondadosos y a veces arriesgarse a llorar como dice el Zorro, puesto que así como la Rosa cambia las estrellas para el Principito, también en nuestras vidas hay cosas, momentos, etc… que cambian y en los que podemos apreciar el valor de la amistad, el cariño, el amor de los otros.

En pocas palabras el libro es un canto al amor, la amistad y la vida.

Sobre Antoine de Saint-Exupéry

Nació en Lyon, Francia en 1900 y murió en la isla de Riou, Francia, en 1944. Fue aviador y escritor. Parte de su experiencia como piloto le sirvió de inspiración para escribir El Principito. La mayor parte de su producción literaria fue escrita durante su exilio en Estados Unidos, país al que fue destinado con la misión de convencer al gobierno norteamericano de declarar la guerra a Alemania.

Amaia Castresana

Referencias

Antoine de Saint-Exupéry. El Principito (2017). Cap. XXI y VIII. Edit. Buque de letras.

www.elprincipito.com

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