People in progress

7 Julio, 2015

Al sentarme frente al ordenador y comenzar a navegar por internet, tenía la sensación de estar frente a un mundo por descubrir e infinitas oportunidades para mi futuro. Esa sensación se mantenía, pero desde un tiempo hacia acá, ha comenzado a evolucionar mi sensación hacia varios interrogantes que me hacen plantearme algunas cuestiones, no tanto sobre un mundo a descubrir, sino sobre todo lo relacionado con la introducción de datos personales de cualquier forma en la red, ya sean aficiones, fotografías, dirección de email, número de teléfono, etc. Me resulta llamativo que con la crisis económica que vivimos en estos momentos, el número de páginas web dedicadas a proporcionar ofertas de trabajo haya aumentado de forma descomunal a igual que las redes dedicadas a promocionar los perfiles profesionales, como por ejemplo Linkedin (tiene lógica, no es nada extraño, ley de la oferta y la demanda). Al entrar en ellas y comenzar con el proceso de inscripción en alguna de las ofertas de empleo disponibles o simplemente cumplimentar los datos necesarios, me produce la sensación de que lo único que quieren en esas páginas web, son todos los datos personales posibles, y bien detallados.

Anteriormente no me detenía a ver el porqué de la dinámica de estas páginas, ya que era un mundo donde había que estar por las exigencias sociales y competencias profesionales actuales, pero me resulta cada vez más difícil el no pararme a preguntarme por qué necesitan tantos datos sobre mi persona. Otra cuestión que he observado, es como las diferentes páginas web han ido diseñándose de manera que haya que ir superando unos pasos o información obligatoria, para poder llegar al objetivo, que no es otro que inscribirte en una supuesta oferta de empleo o darse a conocer en un supuesto ámbito profesional virtual, para continuar en otros procesos de selección o visibles en la red. Por tanto observo e interpreto al navegar por las diferentes páginas web en general, que de lo que se trata es de conseguir algún producto o servicio gratuito  de ellas, porque en internet ¿todo es gratis, verdad?

Datos personales (dirección, documento de identidad, tarjeta de residencia, coche propio, estado civil, hijos, etc.), formación, experiencia profesional, aficiones, habilidades, estancias internacionales, etc., son todos los apartados que tienes que ir complementando, ya que si no es así, no podrás continuar o simplemente te recordarán constantemente que tienes un tanto por ciento de tus datos completados, y que para una mejor visibilidad o relevancia en los procesos selectivos, es sumamente importante completar la totalidad de los datos, muchas veces obligatorios para conseguir el producto. Información o categorías de datos que facilitas según lo establecido por las diferentes páginas web, es decir, tienes que elegir los datos entre los propuestos (como los buscadores más conocidos en internet, que muestran las páginas que ellos eligen, al igual que las aplicaciones móviles), reduciendo la naturalidad en la descripción, para ser algo totalmente estandarizado, con una lógica totalmente mecanicista y programada (¡ya funcionamos como máquinas!). Además, en muchos casos es necesaria una descripción personal de por qué quieres llegar al objetivo que buscas. Hablamos de necesidades, unas más importantes que otras, pero necesidades por parte de los usuarios.

Al ser necesidades, se establece una jerarquía sobre aquellos/as que las necesitan (poder y control), ya se trate de un popular videojuego, un puesto de trabajo, una web de contactos, publicar un mensaje o poner un simple anuncio publicitario. Pensemos en las exigencias actuales, todo o la mayoría de las transacciones  se dan mediante la red, y si no la utilizas, estas obsoleto como ciudadano del mundo o simplemente fuera de la comunidad mayoritaria.

Internet y su lógica de mercado (también el mismo mercado) nos hace que necesitamos cosas que son gratis, las cuales no requieren un gran esfuerzo reflexivo o físico para conseguirlas y poder disfrutarlas, pero ¿es totalmente gratis? Desde el punto de vista económico del usuario puede serlo, pero ¿y desde el punto de vista del tiempo empleado y la información facilitada en las transacciones? Desde mi opinión es aquí donde se encuentra el negocio, lo que llamaba Marx la plusvalía o tiempo que no es necesario trabajar para subsistir, sino que se lo quedan los productores para su beneficio. Pasar horas y horas frente al ordenador navegando (haciendo un sin fin de tareas), ofreciendo mi tiempo (que lo estoy cambiando por mi fuerza de trabajo, pero además por el tiempo dedicado a uno mismo) e información personal (la cual nunca recuperarás), a cambio de estos servicios (servicios para la reproducción de un marco ya existente o artificial para la creación de una actitud conformista, como herramientas para el interés particular de los productores) gratuitos a los cuales pueden acceder la mayoría de la población, ofreciendo más tiempo (empleos que aumentan constantemente de horas de trabajo, como los llamados emprendedores, o jornadas laborales mediante turnos partidos o rotativos, que no es más que una fórmula de acaparar más tiempo de las personas, o el colectivo desempleado, el cual es cada vez mayor, con mucho tiempo disponible) e información a los productores que se enriquecen a costa de nosotros vendiendo estos datos (u otros productos) de forma endogámica (con monopolio), ya que le dedicamos gran parte de nuestras vidas a sus sistemas de producción, es decir, les trabajamos gratis, siendo un ejército clasificado, y por tanto especializado de mano de obra gratuita a su entera disposición mientras exista wifi y disponibilidad (por desgracia hoy en día, mucha atendiendo a los niveles de paro existente).

Toda esta dinámica comentada  anteriormente, se acepta como natural en dos planos: en el plano de la red y el plano humano. En la red se aceptan todas las condiciones (desconocimiento, por tanto, aceptación) del contrato, ya que se da por hecho de que al tratarse de productos gratuitos que nos benefician, no conlleva clausula alguna en perjuicio de nosotros/as, aceptando en todos los casos que necesitemos éstas, sin prestar atención a los extensos contratos y confiando en la leyes estatales si se diera algún tipo de problema.  En el plano humano, aceptamos la idea de que no podemos hacer nada en contra de estas dinámicas o simplemente nos engañan, y aceptamos sin más la explotación a cambio de que nos cubran unas necesidades creadas por los productores (la visión de : a nosotros/as no nos pasa…¡no somos tan importantes!). Nos entretienen mientras nos cambian las condiciones laborales, y por tanto de vida, con la excusa de adaptarnos a las necesidades nacionales actuales frente a la crisis (anteriormente comentaba que estas necesidades daban lugar a una jerarquía, y por tanto, desigualdad), en beneficio de todos/as. Esta crisis no sólo afectan a la economía, sino que también puede venir acompañada con otras crisis, como la de seguridad debido por ejemplo a ataques terroristas (sobre todo a partir de los atentados del 11S), aceptando sin más la implantación de medidas que atentan contra la libertad e igualdad, es decir, esto lo aceptamos y prolongamos en el tiempo como algo totalmente necesario e implícito en nuestro día a día (control, jerarquía, desigualdad y poder). No es más que el adoctrinamiento en el lenguaje que quieren que hablemos, y como dice R. Echeverria, el lenguaje es acción. El Gran Hermano como nos dice Orwell en 1984. Delante del ordenador, en silencio y la mayoría del tiempo solos/as, sin una interacción social clara durante el tiempo que dura la sesión, sin ayuda, haciendo lo que nos dictan sin rechistar (aceptar, aceptar, aceptar…).

A modo de conclusión, decir que nada es negativo si se utiliza bien, y no en beneficio de unos pocos mediante el engaño y el aumento de la desigualdad social. Como he comentado en otro escrito, internet o la globalización tiene dos caras, que hace aflorar las debilidades, pero también las fortalezas. ¿Más debilidades o más fortalezas? No lo sé, pero si espero que crezca aún más la solidaridad en estas dinámicas, ya que este nuevo sistema económico no es más que resucitar claramente el modelo mafia.

Juan Gabriel Rodríguez Laguna

Referencias

1984. George Orwell.

Pensamiento económico, político y social del siglo XIX. (Artículo propio)

El gobierno de las palabras. Política para tiempos de confusión. Juan Carlos Monedero.

La nueva era: la comunicación escrita VS la comunicación oral. Artículo de Andrés López Pérez.

El Capital. Karl Marx

Manuel Castells; la sociedad de la Información y sus contradicciones.

Ontología del Lenguaje. Echeverría, R.

Fotografía: Juan Gabriel Rodríguez Laguna. Obra de Luis Quintero. Título: Cadena. Museo de Cádiz.

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