Mujeres y ciencia (II): Katherine Johnson, la calculadora humana

16 febrero, 2017

Muchos nombres femeninos de la ciencia han permanecido ocultos a pesar de haber resultado indispensables para los avances de los que disfrutamos en la actualidad. Es imprescindible que nos tomemos el trabajo de sacar a la luz a todas y a cada una de esas mujeres para darles el lugar que se merecen en la Historia y en el presente. Con esta idea se conmemoró hace unos días el “día de la mujer y la niña en la ciencia”, para que todas esas mujeres científicas que han hecho posible el mundo tal y como lo conocemos salgan del ostracismo al que les abocó el patriarcado, y fundamentalmente, para que las futuras generaciones tengan verdaderos referentes a las que emular y seguir.

Un nombre propio, el de la matemática Katherine Johnson, ha resultado más conocido en los últimos meses gracias a la proyección en las salas de cine de la película “Figuras Ocultas”, basada en el libro de Margot Lee Shetterly. El filme descubre la historia de tres mujeres afroamericanas (las matemáticas Katherine Johnson y Dorothy Vaughan y la ingeniera Mary Jackson) que trabajaron para la NASA durante la guerra fría, en plena carrera espacial, y cuyas mentes brillantes fueron silenciadas, segregadas y discriminadas por partida doble: por ser mujeres y por ser negras.
Katherine Johnson nació el 26 de agosto de 1918 en White Sulphur Springs,Virginia Occidental. Desde su más tierna infancia demostró su talento para las matemáticas, pero su condición de afroamericana en una época en la que las leyes de segregación racial imperaban en Estados Unidos,le impidieron cursar más allá de octavo curso en su condado natal. Conscientes de la carencia de oportunidades y deseosos de ofrecer una buena educación a sus hijos, sus progenitores se mudaron cerca del West Virginia Colored Institute, una institución educativa para afroamericanos en la que Katherine Johnson se graduó a la temprana edad de 14 años. A los 15 años continuó sus estudios superiores en la West Virginia State College, donde se graduó en Matemáticas y en Francés a los 18 años.
Corría el año 1937 cuando se desplazó a Marion (Virginia) para ejercer como profesora de matemáticas, música y francés, ya que la enseñanza era prácticamente la única opción que una mujer afroamericana tenía para trabajar fuera de casa. Fue durante este período donde más sufrió las consecuencias de la segregación racial y el racismo, aunque por su talento consiguió ser uno de los tres estudiantes afroamericanos (y la única mujer) seleccionados para realizar estudios de posgrado en la West Virginia University, en Morgantown.
Sin embargo, a causa de problemas familiares, no pudo finalizar los estudios.Comenzó a trabajar para la NACA (predecesora de la NASA) en 1953. Como experta en matemáticas y geometría, su trabajo consistía en realizar todas las operaciones y comprobaciones de cálculo que requerían los ingenieros informáticos. Era un trabajo silencioso en el que empleaban a mujeres a las que se les pagaba poco y no se les permitía preguntar nada. Johnson no se conformó solo con hacer el trabajo y comenzó a plantear preguntas del tipo: “¿por qué…?¿por qué no…?¿cómo…?¿para qué…?” y pidió asistir a las reuniones con los ingenieros para discutir estas cuestiones con ellos, algo muy poco común. Con el paso del tiempo destaco no solo por sus conocimientos sino también por su capacidad de liderazgo y, a pesar de las barreras iniciales debido a su doble condición de mujer y de afroamericana, poco a poco fue ganándose el reconocimiento de sus colegas. Su asombrosa carrera como matemática, científica espacial e informática teórica la convirtieron en un referente en la NACA /NASA. Fue la responsable de los cálculos del proyecto Mercury, para la trayectoria parabólica del vuelo espacial del primer estadounidense que viajó al espacio.
A partir de 1962 la NASA comenzó a utilizar computadoras electrónicas para la realización de los cálculos y ella fue la encargada de verificarlos. Calculó la trayectoria que llevó a la humanidad a la Luna en 1969 y fue una trabajadora
incansable hasta su jubilación, en 1986, tras treinta y tres años al servicio de la ciencia.

Referencias

https://www.google.com/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&cd=&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjQ-O7Z35HSAhUBkBQKHUF3AtsQjRwIBw&url=https%3A%2F%2Fwww.nasa.gov%2Ffeature%2Fkatherine-johnson-the-girl-who-loved-to-count&psig=AFQjCNHi91Nt-ta_WnCrVVvWPSSoGRUfow&ust=1487235919254460
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