Día del libro: recordando rincones olvidados de La Rioja

4 mayo, 2017

Pues sí, aquí donde me veis soy la creadora de un libro, y digo creadora porque no se trata de una novela ni nada parecido. Es un libro fotográfico donde aparecen los restos de los pueblos deshabitados de la provincia de La Rioja. También aparecen sus ubicaciones, como llegar, algo de su historia… Digamos que es un libro-guía turístico. Y es que esa era la intención cuando me propuse escribirlo, y así lo refleja el título del mismo: Recordando rincones olvidados de La Rioja.

¿Cómo surgió la idea?

Fue tan simple como pasear por las calles de uno de esos pueblecitos para darme cuenta de que algo con ese encanto, con esa historia, con ese magia que provoca el mirar ese pasado tan nuestro no podía pasar al olvido sin más. En unos pocos años aquellas piedras que ese día conformaban casas, colegios, iglesias… dejarían de existir y algo había que hacer.

¿Cómo lo hice?

Comencé a fotografiar todo lo que veía, a investigar los lugares, a buscarlos, a encontrar tiempo para visitarlos, a buscar aliados que me ayudaron en esta aventura por los montes riojanos. Maravillosos fines de semana llenos de lugares idílicos, de melancolía, de silencio, de paisajes irrepetibles, a las orillas de pequeños riachuelos, cubiertos de verde y rodeados de bosques frondosos o no. Con la curiosidad de un niño pequeño mientras entraba en casas donde todo había sido abandonado y donde te podías encontrar aun con utensilios de hacía 100 años, con cocinas antiguas y hornos de barro, con aquella arquitectura donde las vigas de madera y las estrechas escaleras eran imprescindibles, siempre todo rodeado con grandes piedras extraídas de la zona. Patios donde un día disfrutaron niñxs y ancianxs, portales utilizados como  cuadras con vestigios de comederos, argollas y bebederos de animales. Restos de plazas empedradas y de calles ya borradas por la naturaleza que parece querer apropiarse de aquella tierra que antaño fue solo suya… ¿Se nota que disfruté verdad?

¿Por qué lo hice?

Está claro que estos sitios van a desaparecer, como acabo de decir la maleza y la climatología (viento, lluvia, nieve…) acabaran por destrozarlos, además de los saqueadores de iglesias o los que utilizan las piedras de estas casas para construirse las suyas en otros lugares. De alguna manera tenía que quedar constancia de su existencia cuando dentro de 50 años no quede nada. Creo que es injusto que el pasado se esfume sin más. Mucha gente invirtió tiempo en esos sitios, en algún tiempo fueron lugares prósperos, hogares de personas cuyos descendientes llevan, aunque no lo sepan, inscrito en los genes que sus raíces estuvieron aquí. Al menos que queden sus fotos, sus localizaciones, una señal de que en estos lugares se forjó parte de lo que La Rioja es hoy.

¿Qué he conseguido?

He ayudado a la conservación de la memoria, que exista una colección de imágenes y de ubicaciones disponibles para que cuando alguien necesite investigar, encontrar, curiosear… tenga donde hacerlo y sepa dónde ir. Y personalmente he cumplido dos deseos, el primero era el de poner un libro en este mundo, y el segundo, realizar un trabajo de investigación histórica y gráfica que fuese realmente práctico y de utilidad.

¡Ahora solo queda que os gusté!

Verónica Muro Asensio

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