En principio cuando mencionamos museo antropológico, nuestra mente conecta directamente con la diversidad de sociedades y culturas del mundo, a nivel más etnográfico que histórico. Por eso, hablar del Antiguo Egipto en el antropológico puede resultar curioso, e incluso, muchos pensarán más en el museo arqueológico o ni sabrán de su presencia en este museo.

Por eso, en mi opinión, las piezas egipcias que podemos encontrar en el MNA es una de las grandes curiosidades que podemos encontrar en él y que merece la pena hablar de ellas.

¿Cómo llegaron y que piezas podemos ver?

Para saber cómo llegaron las piezas egipcias al museo, debemos remontarnos a principios del S.XX y a la figura de Ignacio Bauer Landauer (1891-1961)[1]. De origen judeo-húngaro, fue político, activista judío y empresario. Aún así, siempre mostró interés por la cultura y la historia (Doctorado en letras), lo que le sirvió un puesto en la Academia de la Historia.

Coincidiendo con la fiebre egipcia que surgió con el descubrimiento de la tumba de Tutankamón, comenzó a comprar piezas egipcias de diversa índole, hasta que con el crack del 29 sus negocios en la banca cayeron y se quedó en la ruina. Teniendo que hacer frente a las deudas con su patrimonio y, de ahí, que muchas de sus piezas acabaran en el museo.

Entre las piezas que se pueden ver en la exposición, podemos observar aquellas que abarcan dos aspectos muy importantes de la mentalidad egipcia

Mundo funerario: ushebtis y maquetas funerarias

En el Antiguo Egipto se creía en el Más Allá, una recreación del Egipto terrenal ,“Los campos de Osiris”[2]. Dichos campos debían ser trabajados por los difuntos  para que dieran sus frutos, pero, para no hacerlo, en el Reino Medio se inventaron el sistema de ushebtis (“los que responden”). Aquellos que trabajaban en el puesto del difunto.

Éstos eran un conjunto de figurillas que formaban parte del ajuar, hechos en madera, fayenza, lapislázuli… tenían aspecto momiforme y portaban herramientas relacionadas con la agricultura: azada y sacos. También, en su parte delantera tenían escrito el capítulo IV del Libro de los Muertos, para dotarles de vida en el Más Allá (tradición insertada en el Reino Nuevo).

Según fue avanzando la historia, el número de ushebtis  fue aumentando y llegaron a formar verdaderas cuadrillas de trabajadores. Por ejemplo, en la tumba de Tutankamón  había 36 capataces, 10 obreros, 12 jefes y varias cuadrillas.

  • Otro de los elementos más comunes en el ajuar del Reino Medio, fueron las maquetas funerarias. Las cuales, solían representar una gran variedad de actividades, destacando la de barcos: barcos peregrinos para llegar a Abydos (lugar de la tumba de Osiris), barcos de carga (transporte de material de construcción), militares, de pesca o de viaje.

Magia y religión: amuletos  y figurillas de deidades egipcias

En la cultura egipcia, la magia y la religión iban unidas. Pues la primera (heka) era una manifestación de la religión, los dioses nacieron del acto mágico.

Por otro lado, según “Las instrucciones de Merikare”, la divinidad le había otorgado  de magia/heka al hombre para protegerse y defenderse de los enemigos. Y ¿Cómo lo hacían? A través de sortilegios realizados por magos o mediante amuletos, cuya función era la protección de los muertos (insertados entre las vendas de la momia) y los vivos.

En el caso de los vivos, eran vinculados con el hogar, las embarazadas, la fertilidad, los enfermos y los niños. Los más comunes fueron:

  • Uadjat, ojo de Horus para la salud en general.
  • Bes: un genio benefactor que era representado como un enano barbudo, con la lengua fuera, desnudo y cuchillos en las manos. Su importancia, radicaba en su poder de protección sobre la infancia: ayudaba a dormir y ahuyentaba todo peligro, como picaduras de animales peligrosos. De ahí, que se colocaran cerca de las camas o como colgante.
  • Khepri/Escarabeo, “Dios del Sol Naciente”: utilizado como amuleto para la protección de todo mal y proveedor de fuerza.
  • En lo que se refiere a los seres portadores de magia, los dioses. Sabemos que sus representaciones eran muy abundantes y, en el museo, podemos ver varias figurillas de madera y bronce, que representan a ( de izquierda a derecha)

  • Isis amantando Horus: es una de las representaciones más comunes dentro de la mitología egipcia. Según el mito, Seth mató a su hermano Osiris y lo descuartizó en catorce trozos que expandió por Egipto. Ante esto, Isis ( su esposa y hermana), busco los pedazos, reconstruyó su cuerpo y concibió a Horus/Harpocrates (Horus niño) . Quién después vengaría a su padre.
  • Mangosta divinizada: En la foto anterior, se puede observar una mangosta tocada con el disco solar y ureus. Este animal, solía asociarse con la diosa Madfet y con los dioses Ra/Atum y Horus. Esa relación, partía de las cualidades que tenía la mangosta: cazaba serpientes, era inmune a su veneno y comía huevos de cocodrilos.  Es decir, que combatía todo aquello que podía ser peligroso.
  • Neit: diosa de la guerra, de la caza y creadora de los dioses/hombres. Se la suele representar con un arco,  flechas o una lanza y con la corona del Bajo Egipto.  En el caso de la pieza del museo, Neit no lleva armas (posiblemente se hayan perdido) y lleva un nemes como corona.
  • Por último, tenemos que hablar de una placa de escayola que representa un bajorrelieve de Cleopatra tocada con la corona de Nejbet y que pertenecía al antropólogo Pedro González Velasco (1815- 1882).

Cleopatra,  fue la última gobernante del Egipto faraónico. Tras su derrota en la Batalla de Actium (31 a.C.), su suicidio y el asesinato de sus herederos, Egipto se quedó sin dinastía y pasó a formar parte del Imperio de Octavio Augusto.

Rocío Rivas Martínez

Referencias

Imágenes:

  1. Ushebtis, MNA.
  2. Maqueta de barco, MNA.
  3. Amuleto de Bes, MNA.
  4. Figurillas de deidades, MNA.
  5. Relieve de Cleopatra, MNA.

http://www.abc.es/cultura/abci-momias-y-banqueros-madrid-anos-20-201706240143_noticia.html

http://www.mecd.gob.es/mnantropologia/fondos/Fondos-museogr-ficos-y-documentales/Nuestra-coleccion.html

http://www.anthropologies.es/el-conjunto-de-maquetas-funerarias-de-en-la-tumba-de-meket-re-tt280/

Pérez Largacha, A., Atlas histórico del Antiguo Egipto, Acento ediciones, 2004, Madrid.

[1] , Presidente de la Comunidad Judía de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria.

[2]  Se llegaba a él, previo tránsito, no exento de peligros.

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